Crédito: Angela Peroza

Falta de maquinas condena a pacientes renales en Lara

Osman Rojas D. | LA PRENSA de Lara.- El tema de los servicios básicos no es lo único que preocupa a los pacientes renales pues la poca inversión que hay en el sector salud deja sin máquinas a los enfermos limitando la atención en las unidades de diálisis. "Cada vez dan menos horas de diálisis y eso es porque no hay dónde conectar a los pacientes. Cuando una máquina se daña es arrumada", dice el señor Héctor Colmenárez, presidente de Amigos del Paciente Renal en el estado Lara.

De acuerdo a los datos que maneja esta organización hasta el mes de julio en la entidad había 52 máquinas dañadas en cinco de las siete unidades de diálisis. Estos números no especifican las del Antonio María Pineda o las del Seguro Social pues allí no hay registros de cuántos equipos hay paralizados.

"Cada vez que se daña una máquina los pacientes de esa máquina son asignados a otra. Básicamente lo que pasa es que le reducen horas de diálisis a un paciente para poder conectar a otro porque son demasiados los enfermos y las unidades trabajan por turnos. Hay ocasiones en las que un enfermo no puede ser dializado porque no hay cupo", comenta Colmenárez.

La saturación de máquinas en el estado es tan alta que, de acuerdo a lo denunciado por los mismos enfermos, para que un paciente renal pueda ingresar a máquina debe esperar que otro muera. "Es inhumano lo que está pasando. Las autoridades creen que somos cromos de un álbum y cambiamos vida por vida", dice Colmenárez.

A los problemas con las máquinas hay que sumar las deficiencias estructurales de cada una de las unidades instaladas en la entidad. Durante todo el año los pacientes han protestado por los problemas que las plantas de ósmosis (máquinas que sirven para purificar el agua) presentan en cada uno de los centros. "Sin la máquina no nos podemos dializar. Ese es otro problema que hay que atender en las unidades con carácter de urgencia", decía Colmenárez.

Carmen Padilla, paciente renal atendida en la unidad de diálisis Barquisimeto, ha denunciado en reiteradas ocasiones la situación en esa institución pues allí las diálisis se han suspendido al menos cuatro veces en el año por los problemas con la planta de ósmosis. "El mantenimiento es nulo. Estamos tan abandonados que hasta ratones pasan en los espacios destinados para las diálisis", sostiene.