Escasez de gasolina paraliza a todo el país

Ana Uzcátegui | LA PRENSA de Lara.- El caos por falta de combustible en Lara se agudiza a medida que se acercan las vacaciones navideñas. Los guaros parecieran que están viviendo un viaje al pasado, pues la situación se asemeja a diciembre de 2002, cuando en el país se registró un paro petrolero. Las kilométricas colas están ganando terreno y se visualizan en las 104 estaciones de servicio del estado, tengan o no combustible. Según fuentes de Pdvsa, ayer la distribución se realizó en 26 gasolineras, lo que representa que el 79% de la demanda, se dejó de abastecer durante el fin de semana.

Esta crisis afecta por igual tanto a los empresarios como a los ciudadanos de pie. El secretario general del Sindicato Automotor en la entidad, Geovanny Peroza, alertó que desde el jueves, el 80% del transporte público ha dejado de prestar servicio. "Muy pocas unidades están trabajando, porque se encuentran en colas de gasolina. Hemos exigido al órgano superior del transporte, que se instale en cada bomba una isla exclusiva para las rutas, esperamos que esta semana el Ministerio de Transporte apruebe la medida, porque alcaldías y gobernación no han dado respuesta", indicó.

Peroza precisó que la paralización del transporte incluye a las rutas urbanas de Iribarren y Palavecino, extraurbanas, que viajan al interior del país, e interurbanas que hacen recorridos a otros municipios de Lara. "En zonas foráneas el surtir gasolina o gasoil es un dolor de cabeza, es más de un día entero en cola", mencionó.

Por la falta de transporte estuvieron abarrotadas las paradas durante el fin de semana. Sudando y con cara de dolor estaba Elianny Adams esperando un ruta 7 que la llevara desde la calle 42 frente al Cementerio Bella Vista, hasta el sector Patarata hacia el este. Tenía más de dos horas de pie, soportando el peso que implica un embarazo de ocho meses. "Vengo de Moroturo en el municipio Urdaneta, he afanado todo el día por el transporte, pero en Barquisimeto la situación está peor, no pasa ningún autobús", expresó.

Ajetreada con unas bolsas, Cristina Mendoza, una señora de la tercera edad, mencionó que los transportistas se aprovecharon de la situación y acortaron las rutas cobrando el pasaje en tres mil bolívares, el doble de lo que cuesta un sábado. "Vengo desde el Cementerio Nuevo y requiero ir a la Vargas, pero me dejaron en la 42. Ahora tengo que gastar más dinero, lo hacen con la intención de cobrar más porque son unos abusadores", exclamó.