Revenden tumbas en cementerio nuevo de Barquisimeto

Ana Uzcátegui | LA PRENSA de Lara.- "No entiendo porqué si hay tantas tumbas profanadas, se antojaron de la de mi esposo". Esa es la incógnita que desde el 2 de noviembre mantiene en vilo a Josefa Caldera, cuando se enteró que los restos del oficial de Polilara Máximo Graterol Silva, que permanecían en el Cementerio Nuevo desde 10 de julio de 1975, fueron exhumados sin su consentimiento y en su fosa fue enterrada otra persona. La señora de 72 años, denunció que le tocó ser víctimas "de los revendedores de tumbas" que operan en el camposanto.

"La fotografía de mi esposo estaba en la lápida de mármol. Tenía dos años sin asistir al cementerio. El Día de los Muertos, mis hijos me acompañaron y buscamos la tumba, removiendo la maleza y escombros. Dimos con el lugar, porque mi Máximo fue enterrado al lado de Francisco Terán, un policía que falleció con él en un accidente de moto. Su panteón estaba intacto, pero el de mi esposo no", contó entre llantos Caldera. En el sitio ubicado en los alrededores de la morguecita, ahora está la lápida de "Esteban Colmenárez", fallecido en 2013.

Tibisay Graterol, su hija, contó que fueron a la dirección del cementerio a exigir una explicación, movidas por los comentarios de otros deudos.