La gente bota basura porque el camión pasa una sola vez a Agua Viva

Mónica Sequera

El Tomo

Desde el año pasado no limpian a El Tomo. La basura y el monte la tapa

Norelys Rodríguez

Agua Viva

La gente ha convertido en vertedero de basura a las quebradas y bucos

Lisandro Lezama

La Montañita

La alcaldía debe limpiar para acabar con el botadero de basura en las quebradas

Pedro Duque

La Alfarería

Quebradas y bucos son los nuevos vertederos de Palavecino

Luis Marchán | LA PRENSA de Lara.- Vecinos residenciados en 42 sectores cercanos a las 17 quebradas del municipio Palavecino duermen con un ojo cerrado y otro abierto cuando cae un aguacero porque el matorral, la ruma de escombros lanzados por ciudadanos irresponsables, sumado a la falta de limpieza por parte de las autoridades municipales, podría causar una tragedia y poner en riesgo a unas 7.800 familias.

La situación de peligro se registra en los 17 cauces del municipio, siendo las más críticas El Tomo, Tabure y La Mata, según cifras manejadas por el ingeniero Manuel Colls, ex director de la alcaldía de Palavecino en la gestión del otrora alcalde, José Barreras. Ninguno recibe mantenimiento y la cantidad de escombros y maleza va en ascenso.

Cabudareños, especialmente los de la urbanización Valle Hondo, no quieren revivir la tragedia ocurrida el 29 de noviembre del 2016, cuando la quebrada Tabure aumentó su caudal luego de un torrencial aguacero que duró una hora y media, y que arrasó con todo lo que se le atravesó, incluyendo un vehículo Renault Logan, propiedad del abogado Juan Manuel Perozo Gutiérrez, de 38 años de edad, quien minutos antes comía en los puestos de comida rápida de la avenida El Placer, urbanización Valle Hondo, junto con su esposa e hijos y quien murió ahogado al intentar salvar su carro.

El Tomo, Tabure y La Mata, representan una bomba de tiempo sí vuelve a ocurrir otra torrencial lluvia y cuyas crecientes desbordarán al buco Mayalero, dijeron asustados los vecinos cercanos.

Entre las zonas afectadas, al rebasar el cauce, las aguas golpean los edificios de la urbanización El Palmar, poniendo con los "pelos de punta" a las 256 familias que residen en ese sector.

"Cada vez que llueve y suenan los relámpagos, parece que las bases de los edificios se mueven porque el aguacero sale de la quebrada y nos anegan los estacionamientos", comentó preocupada Carmen Brito, vecina del sector.