Crisis retumba en las cárceles venezolanas 

María L. De Sousa | LA PRENSA de Lara.- En las cárceles de Venezuela hay hambre, epidemias e incontables retardos procesales. Las denuncias llueven todos los días, tantos de familiares como de los propios reclusos que han sacado a la luz, las diferentes irregularidades que se han vuelto muy frecuentes por la crisis que vive el país.

En Centro Penitenciario de Occidente (Santa Ana), del estado Táchira, explotó la protesta el pasado miércoles 13 de noviembre. A través de un video difundido hoy por La Prensa de Táchira, los presos explican sus peticiones de la toma del penal y señalan su disposición a un diálogo, con tal, le mejoren las condiciones sanitarias, su alimentación sea la adecuada y le den celeridad a los procesos judiciales. 

En lo que más hacen énfasis los presos del Táchira, es el urgente traslado de algunos detenidos a centros de salud, para ser tratados. Tuberculosis y escabiosis (sarna) son una epidemia a la que enfrentan los reos de ese penal y de la mayoría del país. Tal es el caso del Centro de Penitenciario David Viloria (Uribana) en el estado Lara, donde el hambre y las epidemias han pasado factura con muertes de reclusos, sin contabilizar de manera oficial.

En Uribana la comunidad carcelaria "tienen una huelga de hambre forzada", denuncia que es común en cada penal de Venezuela y se asemeja a la situación que viven miles de familias en el país, que no están presas pero sí tienen hambre a causa de la dolarización de la economía y la hiperinflación que se devora los pocos ingresos que perciben los padres de casa.

Una vez por día, aseguran comer en Santa Ana los presidiarios. "Agua de Pasta, llamada por los presos Aguarote es lo que están recibiendo como menú diario, hecho que los llevó a tomar el penal con el secuestro de 9 custodios desde hace dos días. Exigen que al menos le den dos veces al día comida y aclaran que se vieron obligados a realizar la acción del secuestro porque no tienen fuerzas para emprender una huelga de hambre o sangre, pues los niveles de desnutrición son severos.

En Lara, el mes pasado (octubre), Freddy Rafael Fernández, de 54 años, recluso del Centro Penitenciario David Viloria, se desmayó, aparentemente por hambre, cayó de una litera de cemento y tres días después murió en el Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto, producto de la caída que sufrió.

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"Se me fueron las luces" fue lo que le contó Freddy a su hermana antes de morir. El recluso detalló que estaba acostado el viernes en la mañana en el "Modulo 1" y cuando se fue a bajar se mareó y se cayó. Su familia aseguró que eso ocurrió por la mala alimentación que allí reciben, pues en el penal solo le estaban dando comida dos veces al día.

La hermana de Freddy contó que él cuando fue recluido en Uribana, 4 años atrás, pesaba 80 kilos y murió pesando en promedio, entre 40 y 50 kilos. Sin embargo, no pudo precisar su estatura que estimó como de 1,70 de altura.