Al ritmo de las gaitas rendirán honores a Ricardo Aguirre

Guiomar López | LA PRENSA de Lara.- Este Día del Gaitero se conmemora 50 años de la partida del maestro Ricardo Aguirre. Lara nos recuerda este género más allá de las fiestas decembrinas y como escuela para cantantes que se iniciaron en este género.

El ritmo de la gaita nos pasea por diversos escenarios. Un suave canto al amor con sus altibajos hasta ese pegajoso tema bailable que enciende una parranda. Este 8 de noviembre nuestros gaiteros bajan los furros en honor al grande Ricardo Aguirre, que arriba a 50 años de su partida física. Un tributo al "Monumental de la gaita" cuyo legado los mantiene en pie y con el relevo de nuevas generaciones.

Alfredo Valero, titular de Fundagaita junto a Alfredo Delfino, Aguedo Alvarado y Haddiel Colmenarez se unen como un grupo con tan solo tener los instrumentos en mano. La percusión es insistente, el cuatro hace lo propio y así el resto que termina en clásicos de la gaita.

El tono de voz de Delfino es enérgico y el resto le acompaña en las respuestas del coro. Una antesala para invitar a la celebración central desde las 9:00 am con la misa en la iglesia San José. Luego ofrenda floral y a final de mañana con la sesión solemne en el Concejo Municipal de Iribarren.

Un tributo que se extiende con la solicitud de la Plaza del Gaitero en la avenida Venezuela entre calles 29 y 30. Recuperar este espacio frente a la Catedral para los representantes de este movido género. "Aguirre decía que el gaitero es el que enamora al escucharla, porque ama la gaita", señala Valero de este ritmo que gana espacio y que ha masificado desde su participación en el grupo "Gran catatumbo".

Antes se limitaban a bajar los furros el 13 de diciembre y los guindaban nuevamente en febrero. Ya no es solo decembrina y puede ser la voz crítica del pueblo, con alguna denuncia social en cualquier mes del año.

Muy a lo auténtico

Mientras Delfino a sus 36 años de carrera y actualmente del grupo "Lo que vos queraís", recalca al furro como el instrumento mandón y admitiendo la versatilidad entre cuatro, maracas, charrasca, tambora, redoblantes y hasta clarinetes. La base rítmica es a partir del 6 x 8 con una libertad para el desarrollo de cantantes que pueden terminar en el canto lírico. "¡Nuestra gaita es la mujer más bella de Venezuela!", exclama.

Ellos como amantes de esta música, defienden ese compromiso por mantener la esencia genuina de la gaita, aún con su riqueza de instrumentos. También ha contribuido la flexibilidad de los pioneros en este género, al permitir el acceso a las nuevas generaciones, como nuevos perfiles que refrescan su preparación con nuevas propuestas y toques sorprendentes ante el público cautivo que no se conforma con la época decembrina.