Larenses improvisan sus medicamentos 

Osman Rojas D | LA PRENSA de Lara.- Al levantarse lo primero que hace es pelar un diente de ajo. Se lo traga aguantando la respiración y en ayunas antes de empezar con sus quehaceres diarios. "Esto me controla la tensión", dice con una fe ciega a la hora de justificar el por qué de su rutina.

"No puedo comprar la losartan pero esto funciona igual", argumenta Guadalupe Cárdenas, mujer de 65 años, que improvisa con lo que tiene a la mano para controlar su presión arterial ante los altos precios de los medicamentos.

La mujer comenta que descubrió las propiedades terapéuticas del ajo hace unos cuatro meses cuando una amiga le dijo que empezara a tomar eso para evitar los mareos que le daban por el descontrol de la presión arterial. "Pasé unos dos meses sin tratamiento y la cabeza me pesaba. No tenía cómo comprar la pastilla y me contaron sobre el ajo. Lo probé y me quedé con él", comenta.

Lo que hizo la señora Cárdenas es lo mismo que han empleado cientos de pacientes en el estado y es que, ante la falta de medicamentos y el alto costo que tienen los pocos que se consiguen en la calle, los enfermos se ven en la penosa necesidad de improvisar, con lo que tengan a la mano.

Da igual si la enfermedad es crónica o degenerativa pues todas las patologías tienen alguna alternativa. Joaquín Rojas, hombre que sufre desde hace cinco años de la vista, se lava la cara con curía pues existe la creencia de que esta planta tiene propiedades medicinales que calman el dolor en la vista.

"El todex (antibiótico) cuesta 50 mil bolívares. Es mucho mejor preparar una olla de curía y lavarse los ojos con eso. El efecto es prácticamente el mismo", relata. Los pacientes que necesitan de algún ansiolítico para poder dormir también han recurrido a la alternativa pues, a diferencia de la losartan o del todex, estos psicotrópicos no aparecen en las farmacias.