Cepas será declarado patrimonio cultural viviente de Iribarren

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Se distinguen por lo genuino del tamunangue y la preocupación por seguir captando niños en generación de relevo

Se distinguen por lo genuino del tamunangue y la preocupación por seguir captando niños en generación de relevo.

Grupo de San Jacinto arriba a 48 años de formación de varias generaciones

Redacción | LA PRENSA DE LARA .- Como fieles defensores de la identidad popular y sus expresiones artísticas entre varias generaciones. Así se reconoce el trabajo del grupo cultural Cepas, que arriban a 48 años de trabajo permanente en el barrio San Jacinto y presencia en todo el municipio Iribarren, que hoy a las 4:00 pm los declaran como Patrimonio Cultural Viviente. Distinción que resume las décadas impulsando el folklore y sentido de pertenencia en niños que crecen valorando sus raíces, además del compromiso de conservar lo genuino de las tradiciones.

Este aniversario tiene más sabor a pueblo, que los materializa formalmente como patrimonio, del cual ya se han ganado el respeto no solamente de los vecinos de esta comunidad sino de otras agrupaciones. Es una entrega de corazón en esos primeros acordes del niño que aprende a ejecutar el cuatro, el adolescente refugiado en la percusión, las niñas sonrientes de bailadoras y esos jóvenes con toda la energía y precisión en el juego del garrote. Es la escuela de cultores, demostrando el crecimiento en valores.

Se aproximan a las cinco décadas de entrega y con el arraigo de contar con participantes que desarrollaron sus talentos en este grupo que inicialmente fue reconocido como Conservatorio de Estudios Populares del Arte en 1.976, con la participación activa de miembros como Oscar León García, Pedro Santeliz, entre otros. Los admiran por el compromiso de formación permanente en su sede ubicada en la carrera 3 con esquina de la calle 6, al centro de San Jacinto.

La larga trayectoria se traduce como el pilar sólido que representa oportunidades para cambiar la mentalidad de niños, quienes se desarrollan en un ambiente cultural con la identificación de las expresiones del pueblo. Consolidan la carta de presentación a partir de la música, el baile y se detienen con especial atención, en escenificar la riqueza de las figuras de los sones del tamunangue. Arraigo con doble propósito, permitiendo el conocimiento de las raíces y el desarrollo de otra personalidad, es el hombre lejano a la violencia y a los riesgos del ocio que pueden desviar a la juventud del futuro con propósito.

Isaura González, como parte del equipo directivo, señala que no descansan con la atención diaria y se destacan por esa iniciación en la ejecución del cuatro, percusión y danza, un camino que conduce a la apropiación del tamunangue, como máxima representación local. Se complacen de fortalecer programas formativos dirigidos para alumnos a partir de los 4 años de edad y con ansias de seguir cumpliendo esa meta de incorporación permanente con varios participantes que más allá de recibir un aprendizaje integral, deciden cambiar de rol y mantenerse como parte de los ocho docentes fijos o aquellos en calidad de colaboradores.

El resultado se evidencia a simple vista, empezando por el respeto en la indumentaria, donde los bailadores del tamunangue son hombres vestidos de pantalón y franela blanca, con sombrero y las damas resaltan por sus amplias faldas de vistoso estampado floral, además de su mirada vivaz con flamante sonrisa. Ambos con alpargatas.

Cada tarde, figuran como un nicho de transformación, donde se cree en el arraigo artístico y se confía en la preparación permanente en torno al cuatro, donde muchos ingresan por curiosidad y desarrollan el talento interesados por superar los tres niveles, cuya duración promedio es de seis meses cada uno.

Es una dinámica que suele arrancar con el cuatro y entre esas melodías, comienza la travesía infantil hacia el tamunangue, siendo uno de los grupos más nutridos y llegando a alcanzar los 30 participantes, donde los niños figuran entre bailadores y con sus destrezas en el juego de garrote.

Pedro Cordero en la coordinación general de este grupo, indica que la danza es otra de las opciones solicitadas, en especial con la nacionalista que congrega a 20 miembros entre niñas y jóvenes, quienes se lucen en un extraordinario cuerpo de baile en cada una de las presentaciones. La percusión también ha contado con aceptación y se destacan en promedio con 15 alumnos.

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