Lara espera impulsar su calidad del café con la nueva Ley

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Caficultores apuestan a la renovación de cafetales y a capacitar al productor con nuevas técnicas

Caficultores, apuestan a la renovación de cafetales y a capacitar al productor con nuevas técnicas

Caficultores aspiran actualización y más amparo del estado con la Ley Nacional del Café 

Redacción | LA PRENSA DE LARA. - Todos apuestan a un café de calidad y con miras a la exportación. Los caficultores en Lara mantienen esta inquietud con la Ley Nacional del Café y que represente ese verdadero compromiso de actualización de técnicas, oportunidad de financiamiento y condiciones aptas, partiendo de la recuperación de las vías agrícolas. La entidad larense es reconocida a nivel nacional, por lo que la consulta pública empieza este 31 de mayo en los municipios Andrés Eloy Blanco y Morán.

Este marco legal fue aprobado en primera discusión por la Asamblea Nacional (AN) a mediados de mayo, inicialmente con 16 artículos y se complementará con las inquietudes de este abordaje que comenzará en Sanare y Guarico. Al día siguiente, le corresponde a Portuguesa y así seguirá el recorrido por los municipios constantes en la producción de este rubro para promover la calidad del producto, con miras a procesar las muestras en más de 80 puntos. Además, esperan el acompañamiento del Estado que incorpore la investigación, desde la innovación de técnicas para los caficultores y la creación de laboratorios públicos y privados que contribuyan con el nivel de calidad.

Lara es uno de los primeros estados con más de 25 mil caficultores y el municipio Andrés Eloy Blanco encabeza el sitial, lo cual fue una de las consideraciones para abordar la consulta en esta jurisdicción y sigue Morán. Así lo expresa el diputado Andrés Avelino Álvarez, quien lidera la discusión de esta normativa y es el titular de la Federación Nacional de Caficultores. Dijo que sólo se contaba con un reglamento y este vacío se tenía desde hace 294 años con la llegada de este patrimonio agrícola por misiones españolas al río Caroní.

Explica Álvarez sobre un plan rector que apuesta a la renovación de cafetales y a capacitar al productor con nuevas técnicas que permitan la simplificación aplicada en países como Colombia, Brasil y Vietnam. Tener experiencia en plántulas, la adecuada fertilización de acuerdo al tipo de suelo y conocer los períodos de poda a la tercera cosecha, porque se aprovecha al máximo la calidad de flora.

Buscan el diseño de programas educativos con posibilidad de ofrecer carreras en esta área, tener la vinculación permanente con especialistas agrónomos y así ir ganando la capacidad de planificar. Decidirse entre las posibilidades de prepararse como administradores y carreras afines con aspiraciones para incursionar en el mercado internacional. Son tantas posibilidades que les permiten especializarse como baristas, en cata, hasta en tostión como maestro tostador y en aprovechar los subproductos, siendo común disponer de la cascarilla para el té u otra bebida refrescante. Aprovechar todo al máximo, ver un producto integral.

"Sacar la máxima potencia del café venezolano", precisa Álvarez de lo indispensable del acompañamiento técnico permanente, abierto a la creación de laboratorios para simplificar los procesos. Un área tan compleja que exige la calidad del suelo reforzado en carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, potasio, fósforo, entre otros nutrientes absorbidos por el pH perfecto. A más capacidad de absorción, más flores de café y menos plagas.

Para el secretario general de la federación, José Gregorio García, la ley exige cuidar el riguroso proceso desde la cosecha con la recolección, clasificación sin la tradicional práctica en parejo que arrastra hasta las flores y mezcla el café en las diversas etapas del fruto, perdiendo peso y haciendo daño a la planta. Además de lo riguroso del proceso de despulpado, secado y almacenaje.

También incide la genética de la semilla, incluyendo las criollas Monte Claro y otra del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA).

Más protección

Se conoce que hubo una producción de 3.250.000 quintales en el año 2023. Pero Maximiliano Pérez, fiel defensor de los caficultores a nivel nacional, cuestiona que la protección y fomento del café no abarque el desarrollo ecológico, social, económico y turístico. Lamenta que una de las dificultades principales es la pérdida de mano de obra lo que evita la competitividad, porque la diáspora por buscar calidad de vida forzó a la salida del campo, migrar a otros oficios o buscar oportunidades en el exterior. Prevé que en la actualidad se produzca alrededor de 200 mil quintales, cuando era un promedio de 1.550.000 para 1998, según el Fondo Nacional del Café (Foncafé).

Insiste en que no se puede trabajar a pérdida y urge la recuperación de la vialidad agrícola, porque sólo se penetra con vehículos rústicos, incluso perdiendo su parque automotor.

El caficultor, Luis Carrasco, lamenta que el precio del quintal sea de 160 a $180, cuando muchos morandinos tienen más gastos por abono, parque automotor y combustible. No todos cuentan con el código de despacho para asegurar operatividad de sus plantas y secadora, porque no tienen las condiciones para construir tanques aéreos a 2000 litros, con todas las especificaciones.

Pedro Pineda, desde Sanare, recalca lo difícil de financiar la producción a pulso propio y aspiran que la ley proteja con financiamiento y facilidad de pago. Una hectárea con más de 5 mil plantas exige un estimado de $7 mil para semillas, cuidado del suelo y mantenimiento.

Piden la posibilidad de la garantía del gasoil y la asignación de un kit de maquinaría pesada con una retroexcavadora, patrol que estarían al pendiente para el mantenimiento, para poder asegurar las carreteras aplanadas, libres del daño al automotor y sin arriesgar la vida.

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