Iglesia larense espera mayor vocación de jóvenes para servir

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Entre los retos ms fuertes por los que ha pasado el Seminario es la poca vocación sin embargo afirman que nunca ha faltado

Entre los retos más fuertes por los que ha pasado el Seminario es la poca vocación; sin embargo, afirman que nunca ha faltado

Actualmente el seminario Divina Pastora cuenta con 12 integrantes en el nivel propedéutico

Guiomar López | LA PRENSA DE LARA.- Sacerdotes esperan más participación de jóvenes que deseen trabajar por la iglesia y acudir al "llamado de Dios" pues afirman que el reto mas grande del Seminario es la poca vocación. Así lo expreso el padre Jesús Martínez, responsable del Seminario Divina Pastora de Barquisimeto quien resalta que "ya el Señor nos advirtió, la mies es mucha, mas los obreros pocos, y ciertamente eso es una realidad, pero eso no quiere decir que sea un imposible porque no estamos llamando para un imposible, sino para un plan para el que Dios mismo los ha querido".

Destacó que entre los retos más fuertes por los que ha pasado el Seminario es la poca vocación; sin embargo, afirmó que nunca ha faltado, "pues hasta en 2015, 2016, cuando la situación económica estuvo más fuerte teníamos aproximadamente 40 jóvenes estudiando", indicó.

Desde el año 2012, el número de aspirantes ha disminuido, tuvimos en educación propedéutica, filosófica y teológica hasta casi 80 estudiantes; sin embargo, el interés de los jóvenes por encaminarse en la vida religiosa ha decaído paulatinamente, quedando para la actualidad en 59 internos. El sacerdote Egixon Pérez, quien está a cargo del programa propedéutico, señala que además de la economía, también "ha influido el éxodo, así como las muchas ofertas que hoy los jóvenes tienen, la cantidad de voces tanto digitales como a su alrededor les impiden escuchar el llamado de Dios, anteriormente los muchachos tenían mayor facilidad para escuchar", dijo el guía.

Sin embargo, aclaró que hubo un leve incremento, pues en el año 2023 el programa de formación tenía a siete integrantes en la etapa inicial, conformada por tres estudiantes de la Diócesis de Carora y cuatro de la Arquidiócesis de Barquisimeto, mientras que el año en curso cuenta con la participación de 12 jóvenes, pero esta vez con la asistencia de las diócesis de Guanare y la de San Felipe.

"Esta realidad nos anima, pero también nos invita a que podamos profundizar con el acompañamiento de los sacerdotes, de la familia y de toda la Iglesia, porque todos tenemos que hacernos responsables de ese apostolado, porque significa generar en los muchachos ese discernimiento vocacional, saber que Dios puede estarlos llamando para ser sacerdotes o como colaboradores", expresó Pérez.

Necesidades

En cuanto a las necesidades del Seminario Divina Pastora, destacó que son los mismos requerimientos de cualquier hogar familiar, mientras que en infraestructura explicó que la instalaciones del complejo ubicado en la vía principal de El Manzano es bastante amplio y siempre están necesitando artículos de limpieza, como desinfectante, jabón, cloro, y para las áreas externas implementos como machetes, picos y palas. Sin embargo, aseveró que día a día cuentan con la buena voluntad de personas y la providencia.

Redentoristas

Un centro de formación también tiene la comunidad redentorista en la iglesia San José, ubicada en el centro de Barquisimeto, que al igual que el Seminario Divina Pastora tuvo un leve aumento de sus aspirantes, pues según el padre Alí Villegas, responsable parroquial, hubo un incremento de cuatro participantes durante el 2023 a siete en el año 2024.

Villegas señala que formar a jóvenes para ser sacerdotes es un trabajo que va cargado de una gran cantidad de filtros y el primero de ellos es un acompañamiento psicológico y de nivelación que dará paso a una decisión que será para toda la vida.

"Lo que se intenta es que el joven pueda asumir personalmente su proceso de vida y que descubra si tiene, por un lado, la vocación, la invitación de parte de Dios, el llamado, las características, las cualidades y la voluntad también para mejorar", indica el padre, esto antes de sumergirse en un proceso de formación que dura ocho años, aproximadamente.

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