Especialistas alertan riesgos por falta de experiencia al volante

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Uno de los desencadenantes es la proliferación de motos por ser uno de los vehículos de ms fcil adquisición

Uno de los desencadenantes es la proliferación de motos, por ser uno de los vehículos de más fácil adquisición

Especialistas alertan serias consecuencias de accidentes viales, por riesgo de discapacidad 

Guiomar López | LA PRENSA DE LARA.- La falta de pericia y conducir a alta velocidad es una combinación que ocasiona mayor incidencia de traumatismos de las personas en accidentes viales. Los motorizados sufren lesiones más graves o fracturas abiertas y cerradas que exigen de hospitalización indefinida, varias cirugías de acuerdo con la gravedad y hasta cuatro años de rehabilitación, según la complejidad. Todo un período de gastos e inestabilidad emocional extendida a los parientes más cercanos.

Uno de los desencadenantes es la proliferación de motos, por ser uno de los vehículos de más fácil adquisición y que usa poco combustible. El problema está al suplir una necesidad de movilidad sin la responsabilidad al volante, tal como refieren médicos especialistas de pacientes con una pierna partida en varios trozos o —peor aún— amputada al instante cuando queda en el parachoques del carro.

Son sólo algunas de las escenas más dramáticas en los accidentes de tránsito que suelen ser más graves. Los traumatismos son graves por alta velocidad, cuando la moto supera los 40 o 50 kilómetros por hora, la energía en el impacto es más fuerte. Lo advierte el traumatólogo, Antonio Vargas, cuando el Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto no escapa a esa realidad de la data latinoamericana, que indica que hasta el 80% de los accidentes de tránsito dejan este tipo de lesiones tan graves por la alta velocidad.

"La mayoría de pacientes son masculinos y aproximadamente el 70% está en edad productiva, siendo menores de 40 años. Esto ocasiona un problema social, incapacidad de carga familiar y para la sociedad", lamenta al señalar el caso de un paciente con traumatismo craneoencefálico con fractura de pelvis y que se complica aún más por el daño en tórax, generando inestabilidad tan crítica que requiere la intervención inmediata, pero en tales circunstancias hasta la anestesia puede ser de alto riesgo. Un caso que no sólo exige traumatólogos, sino también neurocirujano.

A mayor velocidad, más daño, explica del riesgo común en los miembros inferiores, tales como la tibia, fémur y a veces las dos, incluso con fractura de pelvis.

Para el traumatólogo, José Santos Gallardo, estos impactos tan fuertes ocasionan daños que —generalmente— pueden ser de 2 a 5 meses para su resolución quirúrgica. Contexto que implica una recuperación tan relativa, cuando se necesitan tutores, placa y demás implantes. Lamenta de aquellos extremos que implican de tres a cuatro años en intermitencias de hospitalización, considerando las implicaciones por la falta de recursos económicos para cubrir un proceso tan largo.

Los miembros superiores también se exponen, empezando por muñecas, tercio medio del brazo y clavícula. Santos refiere que a nivel de la cabeza, un casco integral no protege por la intensidad del golpe y afecta maxilares, pérdida de piezas dentales y al tratarse de fractura craneoencefálica abierta, está sujeta a la exposición de masa encefálica y mayor probabilidad de morir.

Son lapsos de atención que se extienden de acuerdo a la complejidad o complicaciones infecciosas que pueden tardarse más de dos meses. Además del rechazo del implante por reacción alérgica o enfermedades de base, siendo la diabetes como una de las que puede generar más inconvenientes.

La fisioterapeuta, Hecely Romero, confirma que la recuperación es lenta y aún así aseguran que será un 80% funcional, que empieza con la valoración psicológica para levantar el ánimo del paciente y sin obviar politraumatismos como hematomas, desgarres musculares y hasta secuelas neurológicas que inducen a una parálisis parcial.

El músculo debe estar preparado y recibir las sesiones diarias no sólo masajes, sino también termoterapia con calor y frío, electroterapia, magnetoterapia para determinadas fracturas y láser que ayuda en la cicatrización.

Es un largo camino de preocupaciones por la salud y gastos permanentes, confiando en la sanación.

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