Guerra justa, guerra injusta

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Artículo de opinión escrito por Carlos Peña

Artículo de opinión escrito por Carlos Peña

Carlos Peña, en su columna de opinión habla sobre "Derechos Humanos: caso de John Locke" 

LA PRENSA DE LARA.- Derechos Humanos: caso de John Locke.

John Locke filósofo inglés nació en 1632 y murió en 1704.    

Uno de los primeros exponentes y defensor sistemático del liberalismo político. Es considerado hasta hoy padre de la patria de los Estados Unidos de Norteamérica y de los derechos humanos

Premisas: "Locke imputa a todo el mundo (no burgués), haberse puesto en estado de guerra contra el género humano (los burgueses) por consiguiente, el llamado es hacer la guerra en defensa del género humano (el burgués) por lo tanto esta guerra es justa, mientras que los pobres del mundo, los explotados, los excluidos, cuando se defienden hacen una guerra injusta. Teoría vigente hasta nuestro siglo XXI. 

En el siglo XV a finales de esta centuria, el imperio español conquista parte de lo que hoy es América, una época histórica que según algunos autores, da paso a la modernidad, fechando su inicio desde el siglos XIV al siglo XVI, sin negar los antecedentes llamativos desde los inicios de la cultura griega; comienza a surgir la ciencia natural empírica, la astronomía demuestra que la tierra es redonda, con la conquista de América los imperios en disputa aspiran a la dominación del mundo entero, (España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda) siendo la vieja Europa en esta época el centro hegemónico imperial y sus periferias: Asia, África y el reciente territorio conquistado El Americano; empieza la aplicación de nuevos conocimientos científicos, por las empresas productoras, con el invento de la doble contabilidad, se constituyen las primeras empresas capitalistas, que tienen el carácter de persona jurídica, aunque sean todavía empresa de propiedad individual.

Inglaterra, se lanza la conquista de nuevos territorios en disputa con el Imperio español y toma posesión (Nueva Inglaterra), lo que conocemos hoy como Estados Unidos de Norteamérica; la hegemonía del imperio inglés como es sabido, nace ante todo gracias a la piratería y trata de esclavos. Para legalizar o justificar esta política expansionista e inhumana; John Locke (que entre otras cosas tenía como negocio la trata de esclavo, por ser muy lucrativo esta actividad) presenta la declaración universal de la igualdad (hoy conocida como derechos humanos). 

Los derechos humanos se transformaron en una agresividad humanitaria: violar los derechos humanos de aquellos que los violan. Detrás de este hecho hay otra convicción, según la cual quien viola derechos humanos, no tiene derechos humanos. El violador de los derechos humanos es transformado en un monstruo, en una bestia salvaje, que se puede eliminar sin que haya la más mínima cuestión de derechos humanos. Pierde hasta el carácter de ser humano. La relación es como aquella entre san Jorge y el dragón. La responsabilidad por el aniquilamiento la tiene quien es aniquilado. Quien aniquila, en cambio, tiene el poder igualmente del honor de respetar los derechos humanos. Es el prócer de los derechos humanos y la sangre que vierte lo purifica.

Pero esta situación tiene otra consecuencia. Para poder aniquilar un país, únicamente hace falta comprobar que este viola los derechos humanos. No es necesario mostrar o discutir otras razones. Hay que sostener que la situación de los derechos humanos en el país, que es la meta, es insostenible. Se puede, entonces, de manera legítima, amenazarlo con el aniquilamiento y en el caso de rechazar el sometimiento, aniquilarlo efectivamente. Es obvio que este tipo de política de derechos humanos sólo la puede hacer un país que tiene el poder para hacerla. En efecto, necesita tanto el poder militar correspondiente como el poder sobre los medios de comunicación. Teniendo estos poderes, Todo lo que se le antoje al poderoso lo puede hacer, y todo eso será la imposición legítima de los derechos humanos a sus adversarios. 

Esta es la inversión de los derechos humanos, en cuyo nombre se aniquilan los propios derechos humanos. Ella tiene una larga historia. De hecho, la historia de los derechos humanos modernos es, a la vez, la historia de su inversión, la cual transforma la violación de estos mismos derechos humanos en un imperativo categórico de la acción política. La conquista española de América se basó en la denuncia de los sacrificios humanos que cometían las civilizaciones aborígenes americanas. Más tarde, la conquista de América del Norte se argumentó por las violaciones de los derechos humanos por parte de los aborígenes. La conquista de África por la denuncia de canibalismo, la conquista de la India por la denuncia de la quema de las viudas y la destrucción de China por las guerras del opio se basó igualmente en la denuncia de la violación de los derechos humanos. Europa conquistó parte del mundo, destruyó culturas y civilizaciones, cometió genocidios nunca vistos, sin embargo, lo hizo para salvar los derechos humanos al género humano (al Burgués). Por esta razón, la sangre derramada por Europa, y hoy Estados Unidos de Norte América como hegemónico imperial y sus aliados europeos no deja manchas. Lo transforman más bien en el gran garante de los derechos humanos en el mundo. Así, más de trescientos años de trabajo forzado de la población negra en los EE.UU. dejaron manchados a los negros, pero quienes cometieron ese crimen tienen el alma blanca como la nieve. La gigantesca limpieza étnica, que exterminó a la gran mayoría de la población indígena de Norteamérica, (la Americana toda) dejó a lo que queda de esta población con la mancha, y todavía hoy es ofendida y calumniada en las películas del Viejo Oeste, donde aparece como la culpable de su propio exterminio. Todos los países del Tercer Mundo tienen que rendir cuentas de su situación de derechos humanos a aquellos países que, durante siglos, arrasaron con los derechos humanos en este mismo mundo. Estos países, que llevaron la tormenta de la colonización al mundo entero, no aceptan ninguna responsabilidad por lo ocurrido, sino que más bien cobran una deuda externa gigantesca y fraudulentamente producida a aquellos. Es decir, las víctimas son culpables, deudoras, tienen que confesarse como malvadas y pagar incluso con sangre a sus victimarios. Arman la guerra para ellos justa, si nos defendemos nosotros somos Injustos... Según esta doctrina, Israel hace la guerra justa, los hermanos palestinos se defienden, no deben hacerlo porque su guerra es injusta. 

Escrito por: Abg. Carlos Peña 

*La Prensa de Lara no se hace responsable de las opiniones emitidas en los artículos, cuyo contenido es de entera responsabilidad de sus autores* 

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