Casa hogar en Jiménez atiende a 16 adultos mayores españoles 

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Al entrar se respira esa tranquilidad entre amplios pasillos de una casa con capacidad para 26 inquilinos

Al entrar, se respira esa tranquilidad, entre amplios pasillos de una casa con capacidad para 26 inquilinos.

Guiomar López I LA PRENSA DE LARA.- Un refugio lleno de calma y afectos, es la casa hogar Nuestra Señora de los Reyes en Quibor, municipio Jiménez. El calor humano del equipo de trabajo se siente desde hace 25 años, pues los voluntarios extiende sus manos de seda y abren sus corazones para recibir a españoles de la tercera edad. Este recinto cuenta con el apoyo en seguridad social del gobierno de Canarias, Consulado de España y demás benefactores interesados en hacer posible la calidad de vida durante los años dorados. La voluntad de servir y cuidar en ese momento de la vida en que el adulto mayor necesita nutrirse de amor, protección y de una familia, es notoria en este lugar.

En esta casa hogar se siente la bendición de la patrona de Sevilla y de allí, debe su nombre. Despierta la curiosidad en quienes no han tenido la dicha de visitar a estos 16 españoles, desde ese instante en que se abandona la avenida Florencio Jiménez a la entrada de Quíbor y se desvía hacia el caserío Maguace. Es una larga carretera de tierra que conduce a la casa hogar que fue concebida por la preocupación del presidente fundador Matías Morales Morales junto a otros soñadores, interesados en ser cómplices de esa calma anhelada que precisa la vejez con la excelencia del trato y sus comodidades.

Al entrar, se respira esa tranquilidad que tanto evocan, entre amplios pasillos de una casa de dos plantas con capacidad para 26 inquilinos. Una arquitectura diseñada para el resguardo seguro, de agradable ventilación, extensos pasamanos y el confort de las habitaciones ajustadas al estilo de cada uno de estos abuelos. Ellos se sienten como en casa, caminando a paso lento, atentos al sonar de la campana para acudir al comedor, dispuestos para sus ejercicios de rehabilitación, tranquilos con el acompañamiento médico de tratamiento y con los cuidados especializados en caso de emergencias.

Esa acogida se vive en varias posibilidades y en la libertad desde un solar, disfrutando la dicha de tener contacto directo con la naturaleza. Si lo desean pueden ir manos a la obra en el semillero que ha dado frutos en cilantro, cebollín, ajíes, batatas, berenjenas y cambures. Una dinámica que les ha permitido involucrarse en cinco cosechas y degustar en la mesa lo cultivado en casa, así como el deleite de esa sazón saludable con pasticho de berenjenas. También aprovechan la leche de cabra, de estos animales y su contacto campestre.

Puede ampliar esta información en nuestra edición impresa de este viernes 16 de febrero.

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