Abuso infantil: Una realidad con 14 casos diarios en Venezuela

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En el estado Lara “las cifras son alarmantes” ocho de cada 10 niños abusados son víctimas de conocidos

En el estado Lara “las cifras son alarmantes”, ocho de cada 10 niños abusados son víctimas de conocidos

Conoce cómo enfrentar un caso de abuso sexual infantil

Andrea Barrios | LA PRENSA DE LARA.- "Entra el hermano de mi agresor, entre los dos me amarran las manos, me atan a la cama, me atan las piernas (...) Le pedía que por favor me ayudara, pero él se quedó solo viendo, fue ahí cuando sucedió". Su amigo, el hombre que la estaba cortejando la abusó. Esta es la primera parte de la historia de Ana (nombre ficticio), una guara de 17 años que fue abusada sexualmente y que narra su historia para ilustrar el silencioso panorama que sufre un menor al caer en las manos de un depredador sexual.

Describió al hombre como una persona de su "entera confianza", quien a través de engaños la llevó al hogar se su abuela donde él vivía, una casa vecina al domicilio de Ana, ubicada cerca del Terminal de Pasajeros de Barquisimeto.

Luego de un tiempo de conocerlo, un día le dijo que su abuela la estaba llamando y fue a su casa. "Cuando entré, vi que no había nadie, me dijo que estaba en el cuarto del fondo, rezando. Entré y no había nadie. Fue cuando me dijo que solo quería estar a solas conmigo, comenzó a acercarse y enseguida me percaté que me quería tocar, pero yo era señorita. Le pedí que me abriera la puerta, pero en ese momento fue cuando su hermano entró a la habitación y me dejaron inmovilizada", aunque fueron dos, solo su "amigo" cometió el acto, mientras el otro observaba.  

Al terminar la agresión, el terror se apoderó de Ana, el hombre la había amenazado con difamarla en su comunidad y hacerle daño a sus familiares, razón por el que los encuentros se repitieron una docena de veces más. Ana tenía un hogar disfuncional, por lo que además del trauma de haber sido abusada, era víctima de maltrato en su familia, donde predominaba la ausencia del padre, y una madre que se dedicaba la mayor parte del tiempo a trabajar, además de los constantes conflictos, entre ellos, el trato autoritario de su progenitora, la impulsaron a mantener en silencio lo ocurrido. 

Hoy, 30 años después y sin ninguna denuncia, el hombre, a quien todavía se topa en las calles de su comunidad y de quien prefiere mantenerse alejada por el daño que le ocasionó, le pidió perdón. Pero a pesar de la rabia nunca lo denunció y por lo tanto no pagó por su agresión.

Venezuela y Lara

En Venezuela se registraron, en promedio, 14 incidencias diarias de abuso sexual infantil, para un total de 7.165 casos entre enero del año 2022 y mayo del 2023, según cifras compartidas por el fiscal general de la República, Tarek William Saab, en una rueda de prensa el 7 de junio.

En el estado Lara, "las cifras son alarmantes" señaló una psicóloga del Hospital Universitario de Pediatría Dr. Agustín Zubillaga (HUPAZ), quien se negó a detallar la información por temor a represalias. Aunque se contabilizan al menos 44 casos que han llegado al centro asistencial durante el año 2023, según registros de La Prensa de Lara.  

Las cifras revelan una preocupante realidad en el país, experiencias que la víctima tiende a ocultar por el temor a ser juzgada por la sociedad.

Tal es el caso de Martha (nombre ficticio), quien fue abusada por su primo de 16, cuando apenas tenía 8 años de edad. El abuso fue durante cuatro años. Para el momento, Martha no era consciente del acto que se estaba cometiendo en su contra y expresó lo siguiente:

"Esa persona me preparó muy bien durante seis meses más o menos, yo soy de contacto físico y mi papá y mi mamá son excelentes padres, pero ellos son de campo, no son de mucho cariño y me gustaba como él me trataba y lo disfrutaba en medio de mi inocencia. Así empezó, poco a poco deslizó su mano y comenzó a tocar donde no debía, varias veces me negué, pero comenzó a amenazarme con contárselo a mis papás, matar a mi mamá y otro chantaje: Si te lo hago a ti, no se lo hago a tus hermanas", relató la víctima.

Pero la aberración del hombre no fue solo con Martha; al pasar el tiempo ella se dio cuenta que su hermana más pequeña, con tres años de edad, también estaba siendo profanada por el joven. Allí fue cuando se atrevió a hablar con sus padres.

Sin embargo, su progenitor impulsado por el caos y el enfrentamiento que hubo en la familia prefirió guardar silencio, no hubo denuncia contra el agresor, explicó la protagonista de esta historia, quien afirmó que ese abuso dio "cancha abierta" para los demás que vinieron a su vida, dando paso a ser víctima de violencia de género durante una década y media. Actualmente, Martha tiene 47 años.

El silencio nuevamente dejó impune a otro abusador en Barquisimeto. 

8 de cada 10 niños abusados son víctimas de conocidos

"El agresor siempre está en el círculo más cercano a la víctima, son contadas las veces que el abusador es una persona extraña", explica Teresa Colmenares, una de las líderes del programa "Sanar para un Corazón Herido" que lleva la iglesia Buenas Nuevas en Barquisimeto.

De acuerdo a su experiencia, en la que ha liderado alrededor de 14 cortes del grupo de apoyo, sólo en dos de cada 10 casos que ha manejado, el agresor ha sido un completo extraño a la víctima, por lo que llama a la supervisión constante de los menores tanto en sus actividades físicas, como digitales. Este último medio expone al niño fácilmente a la pornografía, "imágenes que distorsionan la realidad del menor que está descubriendo su sexualidad", así lo explica el psicólogo Jesús Ramírez, quien fue el coordinador del servicio de psicología en el HUPAZ, desde el 2018 hasta el año 2022

La pornografía

Con respecto a la correlación entre la violencia y la pornografía, el especialista detalló que el consumo de material pornográfico "incita al cerebro a tener una fantasía hipersexualizada, que conlleva a la constante autoestimulación, misma que al pasar el tiempo no es suficiente para el consumidor, por lo que se tiende a buscar a un segundo individuo y así replicar los comportamientos sexuales percibidos en las pantallas.

Para 2018, un estudio de la Universidad de Indiana reveló que el 39 % de personas con 14 años reportan haber visto pornografía, una cifra preocupante al estar este material correlacionado directamente con la probabilidad de cometer actos de agresión verbal o violencia sexual, no importando la edad de consumidor, así se confirmó durante un meta-análisis de 22 estudios entre 1978 y 2014 que abarcó siete países distintos. Dicho estudio fue citado en el estado Lara, en una conferencia el 28 de octubre del 2023 por Proyecto Protégeme, una ONG internacional dedicada a la prevención del abuso sexual infantil y la trata de personas.

No solo las niñas son víctimas de violencia sexual, y la historia de Marcos (nombre ficticio) lo demuestra, él cuenta que su padre lo exponía a imágenes pornográficas cuando apenas tenía cinco años, llevándolo a realizar toques lascivo con un conocido de edad contemporánea a los siete años, lo que lo llevó a sentirse confundido con respecto a su sexualidad durante la adolescencia.

Marcos explica que al igual que Ana, en su hogar predominaba el conflicto, pues su padre lo recibió en el mundo, ya teniendo otra familia, por lo que la ausencia de la figura paterna predominaba en su día a día, y las contadas veces que compartía con su progenitor, el trauma llegaba a su vida.

"Una vez estando yo en casa de mi abuela, mi papá estaba embriagado y se fue a bañar y me llevó a bañarme con él, en eso, el borracho me empezó a orinar, yo comencé a llorar y él se reía. Eso ocasionó que yo adoptara un fetiche sexual queriendo que me orinaran", cuenta Marcos, como una de las varias situaciones de abuso que vivió siendo menor de 10 años.

Marcados por el conflicto

"Los conflictos familiares tienden a generar inestabilidad emocional", ocasionando que el menor se vuelva más vulnerable ante el entorno que lo rodea y de esta manera tener un perfil atractivo para el agresor, quien recurrirá a la "manipulación" para protegerse de la acusación, así lo explica el especialista en el área, psicólogo Jesús Ramírez.

Para Ramírez, "este tipo de conflictos, no solo se ven en las familias disfuncionales, sino también en las familias aglomeradas, donde se le presta escasa atención al menor y no hay comunicación" con el mismo, lo que dificulta la importancia de "identificar su realidad ¿cómo se siente? y conversar sobre las dudas que tenga sobre su sexualidad". 

Un caso que estremeció la opinión pública en Lara, fue el de María (nombre ficticio), una niña de 8 años quien fue abusada sexualmente por su profesor de pintura en el año 2006, en la casa de la cultura del municipio Palavecino, en el estado Lara.

"Un sábado me quedé sola con él, porque mis padres llegaron tarde a buscarme, yo estaba sentada frente a mi caballete avanzando en mi obra, él se me paró a un lado y me indicó que abriera las piernas cuando se sentará en el caballete del frente, asustada lo hice y me miró, luego me llevó a un murito que estaba afuera del salón, me subió, me abrió las piernas y me abusó", narra la víctima, quien nunca dijo nada por temor, indicó.

El abusador de este caso fue Néstor Revilla Reyes, un profesor de pintura que luego montó su propio taller para impartir clases en el centro de Barquisimeto, y en 2019 por otras cuatro denuncias, fue juzgado por abuso sexual. 13 años después del acto que cometió contra María y con al menos otros cuatro menores más desde el 2015, según registros de La Prensa de Lara. Pero no fue hasta el 31 de julio del 2019 que la madre de una de la menores denunció al pintor, quien fue detenido el 7 de septiembre de ese mismo año por orden de la Fiscalía 16 del Ministerio Público. Revilla murió presuntamente de tuberculosis el 24 de octubre del 2019 en el Hospital Central Antonio María Pineda (HCUAMP) de Barquisimeto.

¿Cómo evitar el abuso infantil?

Ante el predominante silencio y la cantidad de casos en territorio nacional, Proyecto Protégeme inició una campaña de prevención en la que organiza conferencias en las escuelas e instituciones que lo soliciten, para "llegar antes que el tratante" como reza el lema de la organización. Para ello, se solicita presencia al núcleo familiar y en el lugar de la actividad se dividen a los asistentes en tres grupos: niños, adolescentes y representantes para compartir una adecuada información para cada uno.

En el caso de los más pequeños, la organización realiza actividades didácticas que le permitan al infante reconocer el peligro de un abuso sexual, como por ejemplo canciones pedagógicas que enseñan al menor qué partes del cuerpo no deben estar expuestas y deben cuidar, misma actividad que se recomienda desarrollar en los hogares para alertar al niño sobre una situación irregular y cómo reaccionar en caso de que se encuentre en peligro.

En el caso de los adolescentes, la directora nacional de la organización, Lelismar García, recomienda brindar educación sexual a los jóvenes, pues si no se hace, el menor buscará información en medios alternativos inadecuados, tales como la pornografía, que tienen alto contenido violento e irreal. Por tal motivo, la representante hace un llamado a mantener constante supervisión en los implementos digitales.

Asimismo resalta que se debe evitar dejar al cuidado de adolescente a los infantes, pues al intentar replicar alguna información pornográfica, el adolescente tenderá a buscar al individuo más vulnerable.

¿Qué hacer ante un abuso sexual infantil?

 "Durante la evidencia de un abuso sexual infantil las familias muchas veces no saben reaccionar y generan un caos que también representa un trauma para el menor, quien está percibiendo todas las consecuencias negativas que tanto le advirtió el agresor", señala el psicólogo Jesús Ramírez, quién recomienda mantener la calma. 

"En ese momento, el niño tenderá a buscar a la mamá para verificar la comprensión o el rechazo de la misma". En este caso, Ramírez sugiere brindar al menor el mayor entendimiento, luego acudir a un especialista para estudiar los traumas ocasionados y buscar la mejor solución. 

En el caso de las personas adultas que experimentaron un abuso sexual infantil, señala que si el encuentro fue traumático la víctima tenderá a tener dificultades para "llevar a cabo un encuentro íntimo", porque en cada acción la persona revivirá a su abusador; pero si de lo contrario la agresión fue progresiva, "es decir, que el atacante preparó a la víctima", el niño, ahora adulto, tenderá a tener relaciones sexuales inestables. En ambos casos, Ramírez recomienda hablar la situación con la pareja y asistir a un especialista del área.

El abuso sexual infantil es una realidad silenciosa que afecta a miles de niños, niñas y adolescentes en Venezuela, quienes sufren las consecuencias físicas, psicológicas y sociales de este delito. Gran parte de los casos quedan impunes, como el de Ana, Martha, Marcos y María, pues los agresores suelen ser personas cercanas a las víctimas, que usan la manipulación y amenazas para que no denuncien. Por ello, es necesario brindar una adecuada educación sexual a los menores, que les permita reconocer y prevenir este flagelo que atenta contra su integridad y su futuro.

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