Extrabases de Alfonso Saer 24-01-2024 

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LA PRENSA DE LARA.- UNA trascendental remontada, hecho inédito en la LVBP para un round robin, ha colocado a Lara en la final del torneo 23-24. Recuperarse de un 0-4 en un calendario de 16 juegos requiere de gran capacidad de reacción y juego exquisito, pero también de una gran fortaleza mental para el rescate en tal cometido. Pocos, en verdad, pensaban en esa estupenda performance. Cuando todos, con razonamientos lógicos, creían que el poder de ataque estaba superior en los Tiburones, la escuadra guara se soltó a batear hasta dejar average global de .314, con 189 hits y 107 anotadas, a razón de 6,6 por juego para apabullar a los tiradores rivales, recibiendo además 70 boletos, muy por encima del resto, y estafando 17 almohadillas con un estilo muy propio del manager Henry Blanco a lo largo de la campaña regular y en las instancias siguientes. La racha ganadora fue de 10 triunfos en 12 encuentros, un verdadero huracán de parte de los crepusculares, para desplazar de un viaje a sus oponentes y acercarse incluso a los escualos en la parte alta de la tabla. Lo que parecía una ilusión se convirtió en tangible realidad. El equipo más compacto en todo el certamen, evitando siempre cadenas negativas prolongadas, está ahora a las puertas de su séptimo título ante un rival acendrado, seriamente competitivo, con una ofensiva potente, constante, que solo bajó un poco la guardia en los compromisos finales del round robin, ya asegurado el boleto para la serie culminante.

    CARDENALES acude a su play off decisivo número 19, con seis gallardetes en su haber. Hemos acompañado al club en cada uno de esos compromisos --- desde la 75-76, su primera final --- y, créanlo, admiramos ese espíritu guerrero hoy observado. El contrario mostró un departamento de pitcheo ligeramente superior en la semifinal (4.22 contra 3.98 de ERA), pero estamos a las puertas, parece ser, de una confrontación de artillerías. La vuelta de Máximo Castillo y Anderson Espinoza, más la adición de Jhoulys Chacín, fortalecen una enormidad el cuerpo de abridores, junto con el mexicano José Bravo, de los mejores en el torneo de su país en semifinales: 18 innings sin carreras en tres inicios. Las dos escuadras muestran parecidos promedios de embasado. A Henry Blanco se le cotiza más por su carácter motivador que por otros argumentos. Se dice que tiene la cueva alegre, dispuesta, siempre lista. Confía en cada ficha hasta lo último y es poco amigo de hacer cambios habituales. Su alineación no se modifica de manera importante en las buenas o en las malas. Va a dos series finales seguidas con equipos distintos y eso es un aval resaltante. Como premio recibió la ratificación en el cargo antes de terminar la eliminatoria y eso, en una divisa conservadora para tales anuncios, resulta un reconocimiento digno de resaltar. En la acera contraria está montado nada menos que Oswaldo Guillén, cuyos atributos no es menester recordar. Bueno en la cueva, carácter fuerte, preciso en los cambios y experto en la conducción de grupos destacados. Dos estilos distintos, uno de ellos posiblemente aferrado al poder de sus toleteros, y el otro muy amparado en la velocidad que tantos beneficios le ha dejado en toda la zafra.

     A diferencia de Lara, con seis finales en ocho años y dos cetros en tal recorrido, La Guaira llega a esta confrontación con 37 calendarios sin alcanzar un trofeo que tanto alzó entre los 60 y los 80. Posiblemente sea más favorito que los crepusculares por su avezada ofensiva, pero la cotización puede haber bajado por el remate ofrecido apenas días atrás por el bando opositor, citado ya su ímpetu y el despertar de algunos jugadores en el momento propicio... EN un campeonato donde los pitchers han sido castigados con rudeza y donde las rotaciones son poco compactas, los maderos van a sonar más que nunca. Los relevistas tendrán seguramente una ardua tarea. Eso sí, un cuerpo de lanzadores discreto puede ser suficiente, aunque en este deporte los pronósticos dejan en ridículo frecuentemente a quienes son amantes de tales argumentos. En el cierre de la semifinal, Cardenales fue más equipo, por su consistencia y juego intenso, pero los Tiburones tienen las fauces muy abiertas por la necesidad de un título. Hasta última hora aguardaban buenas noticias con la vuelta de Ronald Acuña y la recuperación de Yasiel Puig, cubriéndose las espaldas con Harold Ramírez... FIESTA en el viejo Universitario y en el AHG, donde hay un ambiente único de pelota caliente. Ánimo guaros, vamos por el maravilloso número siete.

@alfonsosaer 

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