Deterioro social vuelve a los jóvenes venezolanos presas de la delincuencia

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Ana Uzcátegui | LA PRENSA DE LARA.- Las bandas criminales y los grupos guerrilleros ganan terreno y se fortalecen en los barrios y comunidades sumergidas en la miseria, y cuyos integrantes en su mayoría son niños, niñas, adolescentes y jóvenes que no superan los 25 años de edad. Tanto defensores de derechos humanos, como representantes del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) y expertos en seguridad ciudadana alertan que la crisis económica que ha disparado la pobreza desde 2017, la migración masiva que ha desintegrado a las familias y la deserción o el abandono escolar han sido caldos de cultivo para que cada vez más jóvenes en condición de vulnerabilidad sean captados por la delincuencia organizada en Venezuela.

Según Zair Mundaray, exfiscal del Ministerio Público y especialista en crimen organizado transnacional, la edad promedio en el país en la que un muchacho es empujado por la realidad económica y la condición de precariedad en la que vive a cometer actos delictivos, es entre los 11 a 13 años de edad. "Hay muchísimos estudios que plantean que precisamente la deserción escolar es uno de los factores que le permite a las organizaciones criminales captar a estos jóvenes desde la más tierna edad. Desde los 11, 12, 13 años empiezan a ser captados para que canten la zona y digan cuando llega la Policía, para que lleven mensajes de un lugar a otro, para que lleven droga, balas, armas, y se valen de la edad porque así pueden actuar con mayor impunidad", refirió, recordando que la responsabilidad penal en Venezuela es a partir de los 14 años.

Alberto Ray, experto en Seguridad Ciudadana, apunta que cuando un adolescente coquetea desde muy temprana edad con las bandas criminales al llegar a los 15 o 16 años suele tener un prontuario extenso y ya está consolidado dentro de esa organización o industria del crimen. "Hay un problema en Venezuela y es que la deserción escolar más pronunciada ocurre a la salida de la primaria, al final de sexto o séptimo grado ya los niños no continúan el colegio, porque para sus familias es muy difícil mantenerlos, es ahí cuando se convierten en presa fácil de organizaciones criminales", resaltó.

Puede ampliar esta información en nuestra edición impresa de este lunes 09 de octubre.

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