Extrabases de Alfonso Saer 16-06-2023 

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LA PRENSA DE LARA.- ¿Recuerdan a la maquinaria roja? En aquellos años 70, estrellas de gran magnitud aquilataron una constelación llamada Cincinnati. Era un deleite ver juntos a los memorables Johnny Bench, Pete Rose, Tany Pérez, Joe Morgan, Dan Driessen, George Foster. El engranaje de ese monstruo mecánico se movía a plenitud para ganar campeonatos y Series Mundiales. En 1975 y 1976 los Rojos conquistaron 108 y 102 triunfos respectivamente, venciendo a Boston en uno de los clásicos de octubre que recuerda la historia como titánico, y luego a los Yankees de Nueva York en una barrida, 4-0. Aquellos astros en órbita beisbolera tenían en el centro del campo un eje vibrante, maravilloso, un pelotero nacido en Aragua, Venezuela. Nada menos que David Ismael Concepción. En una tierra en la cual los shortstop magníficos surgen con espontaneidad pasmosa, este ejecutor de tantas hazañas se plantó como uno de los genios de la posición. De hecho, alguien le puso el apodo de "Rey David". El alcance de Concepción rozaba lo increíble, yendo al hueco para sacar un lance estupendo desde la grama exterior, o volando detrás de segunda para girar y retirar con agilidad felina, tigre al fin en las filas venezolanas

     FLACO, desgarbado, de extracción humilde, David vino al mundo en Ocumare de la Costa el 17 de junio de 1948. Cuando lo firmaron pocos creían en su talento. Cuentan que el pelotero más pretendido era un paisano segunda base llamado Virgilio Mata. El caso es que en un nacional doble A en Caracas fue observado por el cubano Wilfredo Calviño, scout de Cincinnati, quien lo invitó a un try out para detallar mejor sus cualidades. "Tiene muy buenas manos y brazo. Se ve agresivo, corre bien y hace contacto con la bola", refirió en su informe Calviño, frecuente visitante de la pelota venezolana, en la cual también fue manager. Era tal la muestra inicial de Concepción en el norte que solo estuvo dos años en las menores. Lo contrataron en 1967 y paulatinamente hizo hablar a guante y bate para generar la mayor atención en el alto mando de los escarlatas. Cuando en 1969 sonó para .341 en el Indianápolis triple A estaba demostrando que en las sucursales no tenía nada que buscar. No apareció en el roster de 40 para la campaña de 1970, pero Roger Craig, manager de los Tigres en Venezuela, le insinuó a Sparky Anderson, legendario piloto de los Reds, que el flaco de Ocumare estaba listo para la graduación. Debutó el 6 de abril de 1970 contra Montreal y se fue en blanco en cuatro turnos. Tenía 21 años... CINCINNATI conquistó el banderín de la Nacional y fue a la Serie Mundial del 70 contra Baltimore. Anderson no le dio chance a David en el primer play off, pero le devolvió la confianza en la cita de octubre. Allí sonó tres hits en nueve turnos. Los Orioles ganaron 4-1 porque se erigían como los mejores de aquellos momentos. Cuatro de sus cinco Guantes de Oro los obtuvo consecutivamente a partir de 1974. Se entronizó como el mejor torpedero de la Nacional y de Grandes Ligas desde mediados de los 70. Por eso fue convocado a nueve Juegos de Estrellas, ocho de ellos en fila desde 1975. Cinco Series de Campeonato y cuatro Series Mundiales en los setenta matizaron su trayectoria. Aquel choque de trenes contra Boston en 1975 fue de antología, venciendo Cincinnati, 4-3, antes de abatir a los Mulos del Bronx en barrida absoluta un año más tarde.

     VAYA, fueron 19 torneos de esplendor, siempre con los Rojos. Aquella aceitada maquinaria lo tenía como el operador principal porque fue haciéndose sentir en medio de tantas luminarias. Se transformó en buen bateador y en tres ocasiones sobró los trescientos. Su promedio global se estacionó en .267, con 101 jonrones, 950 empujadas y 321 robos. Intervino en 2.488 juegos. Era tal su liderazgo que fue designado Capitán del club en medio de tan relevantes colegas. En la Serie Mundial de 1976 golpeó para .357 y en las Series de Campeonato produjo ataque de .351 en cinco intervenciones. En el partido de estrellas de 1982 vivió uno de los mejores momentos de su carrera. Le conectó cuadrangular de dos anotaciones a Dennis Eckersley en el segundo inning, guiando a la Nacional a la victoria sobre la Americana cuatro rayitas por una. Fue declarado el MVP de la justa... SI algo enaltece a Concepción es que nunca dejó de jugar en Venezuela. Fue figura de los Tigres durante 23 temporadas, desde 1967 hasta 1990. Se uniformaba temprano en aquellos tiempos en que no había restricciones. Su ofensiva finalizó en .285 con 43 jonrones, 352 empujadas y 99 robos, fiel indicativo de que asumía riesgos pese a su status bien ganado de as indiscutible en la gran carpa. Este excepcional shortstop poseía un atributo especial. Era mejor pelotero bajo presión, lo que solemos llamar jugador de la chiquita. Los grandes momentos parecían buscarlo porque resultaba un protagonista indiscutible. Por eso sus compañeros en Cincinnati lo tenían como figura básica. Un grande entre los grandes. Casi todos concordamos en que se hará justicia y será huésped de Cooperstown... Feliz cumpleaños, David. 

@alfonsosaer 

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