La ira y los celos los lleva a cometer crímenes para luego quitarse la vida

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Euseglimar González | LA PRENSA DE LARA.- La muerte en el contexto de homicidio-suicidio no es usual en el estado Lara, pero en los últimos seis años se han registrado al menos 16 personas fallecidas víctimas de crimen pasional como móvil que más cobra fuerza en las investigaciones.

La ira y los celos han estado presente en la mayoría de los casos que se ha registrado en el estado en cuanto a los asesinatos que terminan con el agresor muerto. Un caso que conmocionó a la comunidad de El Cují fue la muerte de Nayibe Aracelys González, de 46 años de edad y su esposo. 

Vecinos de la comunidad contaron que desde la tarde del 02 de mayo ella y su esposo estaban discutiendo, pero a eso de las 5:15 pm se escucharon alrededor de tres detonaciones en la avenida Bolívar de El Cují.

Por segundos, los vecinos se quedaron paralizados y enseguida escucharon gritos desgarradores. Cuando una de las vecinas salió a asomarse para saber qué ocurría y vio cómo a Nayibe la llevaba un joven en sus brazos y su rostro estaba ensangrentado.

La dama fue trasladada en un carro hasta el Hospital Central Antonio María Pineda, pero al momento que era ingresada murió.

A Nayibe la mató su esposo Alberto Brizuela, de 63 años, presuntamente, por un ataque de celos. Este hombre luego de ver que la dama estaba malherida habría agarrado un cuchillo para cortarse y así quitarse la vida, pero al no lograr su objetivo se dirigió hasta su carro y allí cargó de nuevo el arma.

Fuentes policiales indicaron que Alberto se puso el arma en el pecho y se disparó, cayendo muerto en el garaje de la vivienda que por años compartió con su esposa.

"Alberto se quitó la vida porque sabía lo que le esperaba. Él antes de dispararse dijo que no se lo llevarían para ningún lado (detenido)", comentó una vecina de la pareja.

Evadir a la justicia

Para especialistas en salud mental, los agresores que cometen los homicidios están atravesando por depresión, son agresivos y con ira, además de ser impulsivos y algunos dependientes del alcohol.

En febrero, el Observatorio Social Humanitario (OSH) en un informe reveló el aumento de 11% de casos de suicidio registrados en Venezuela desde 2022, reportaron que de 306 casos en 2020 subió a 341 víctimas en 2022.

El estudio del OSH se basa en datos del Observatorio Venezolano de Violencia, en el que además cuestiona que la falta de estadísticas oficiales confiables impide que el Ministerio de Salud defina un programa permanente de prevención y garantice la atención a la salud mental en centros asistenciales públicos.

El OSH refirió que en el primer trimestre de 2023 ocurrieron suicidios en adolescentes y adultos mayores por ahorcamiento, armas de fuego y envenenamiento.

Durante una conferencia sobre el informe del OSH, Víctor Méndez, presidente del Colegio de Psicólogos de Miranda, advirtió que durante los últimos meses en Venezuela el homicidio- suicidio ha registrado un incremento y aseguró que las principales víctimas de suicidio son niños, niñas, adolescentes y personas de la tercera edad.

"El venezolano se encuentra inmerso en un contexto político – económico bien complicado y las soluciones se han restringido muchísimo, lo que prevalece ante esta situación conflictiva es lo impulsivo y agresivo. La capacidad de respuesta del venezolano se ha visto mermada", dijo.

A esta situación se le agrega el que el agresor se niega a dar la cara a la justicia. Según fuentes policiales consultadas por LA PRENSA, los casos que han ocurrido en el estado Lara se deben a que la persona se niega a pagar con cárcel por lo que hizo y le pone fin a su vida.

"Pero esto es falta de políticas públicas, si en Venezuela se atendiera la salud mental no estaría ocurriendo estos casos que no sólo dejan un hogar sin una madre, sino también sin padre", comentó Yolmary Márquez, ama de casa.

Hace casi tres años, Norgar Gustavo Pérez, de 44 años de edad, se quitó la vida lanzándose al vacío cuando escuchó las sirenas de las ambulancias y bomberos que iban hacia las torres de El Sisal, al oeste de Barquisimeto, para evitar que se suicidara.

Esa tarde del 20 de julio, Norgar estaba en una de las torres de El Sisal y los vecinos de las comunidades cercanas observaron cómo el hombre amenazaba con quitarse la vida y por eso pidieron ayuda.

Presumían que el hombre estaba pasando por un cuadro de depresión y tenía alguna enfermedad que lo estaba llevando a cometer el suicidio.

Pero no se imaginaron que horas antes este hombre había asesinado a su esposa Yaris Ramona Meneses Barrios, de 45 años, según fuentes policiales fue por esta razón que Norgar se lanzó de una de las torres, pues no quería estar tras las rejas.

El crimen de Yaris ocurrió en la carrera 28 entre calles 26 y 27 de Barquisimeto.

Para ese momento se conoció que Yaris presentó un golpe en su cabeza y signo de estrangulamiento, su pareja, supuestamente, la maltrataba constantemente y ese día cuando cometió el crimen escapó del lugar.

El hombre se habría ido caminando hasta las torres de El Sisal, lugar donde ocurrió el suicidio.

Sobre el femicida se conoció que tenía entradas policiales por violencia de género.

En el año 2017 murieron cuatro personas en dos casos, ambos ocurrieron en el municipio Iribarren, mientras que el siguiente año sólo ocurrió un hecho, pero en el año 2019 estos hechos aumentaron y Lara registró tres casos, en Palavecino, Torres y Morán.

A Belkis Rodríguez, de 51 años, su esposo la mató y la roció de gasolina dentro de la casa, hecho ocurrido en Palavecino. El 14 de mayo de 2019, los vecinos comenzaron a observar cómo de la vivienda salía humo y al tratar de ayudar se encontraron con el cuerpo de su esposo, el hombre luego de cometer el crimen se habría quitado la vida ahorcándose.

Ese mismo año murieron Maryuri Vargas y Carmen Soto a manos de sus esposos, ambas sufrían violencia de género.

El año pasado se registró un homicidio-suicidio, pero esta vez fue entre amigos. El 25 de diciembre, Víctor Miguel Bastidas, de 28 años, estaba junto a José Leonardo Lozada, de 43 años, en el sector La Ureña, calle 15 con carrera 2 del barrio Bolívar cuando, presuntamente, José Leonardo comenzó a manipular un arma de fuego y fue justo en ese momento en el que se le accionó y le disparó a Víctor. 

Víctor recibió el impacto de bala en la cabeza y José al ver que había matado a su amigo agarró el arma y se disparó.

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