Habitantes del sector "La Escalera" piden suministro de agua

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CaritasPrensa

Hace falta que el Gobierno nos ayude. Es extraño que el agua haya dejado de llegarnos.

Héctor Seguerí

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La escuela no ha podido abrir nuevamente sus puertas. Sin agua no se puede.

Sofía García

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He tenido que comprar agua y la pipa ya me sale en 1.5 dólares, es una renta semanal que me cuesta.

Nidia Sequera

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Los vecinos que sí tienen agua a veces se apiadan de nosotros y nos permiten que llenemos.

Laura Sequera

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Tengo muchas pipas en el patio de mi casa para esperar que caiga algo de lluvia.

Dilcia Torrealba

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Es terrible toda esta situación, uno ya no se puede ni arreglar porque cargamos el pelo feo.

Carmen Lucena

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Luis F. Colmenárez | LA PRENSA DE LARA.- Secos y sin esperanzas es como se encuentran alrededor de 100 familias del sector "La Escalera" de la avenida San Vicente, al oeste de Barquisimeto. Desde hace 28 semanas, habitantes de la zona sólo reciben aire por las tuberías desatando todo un padecimiento que los mantiene viviendo como camellos.

Héctor Seguerí comenta que la situación se les hace rara, pues mientras por un lado el gobernador de Lara, Adolfo Pereira, afirma que hay cuatro motores activos para distribuir el vital líquido en la entidad, la realidad de ellos es completamente distinta.

"Yo creo que hay alguna válvula que los trabajadores de Hidrolara en su afán por solucionar un problema, manipularon y terminaron dejándonos sin el servicio. Porque antes era fijo tener agua los lunes, miércoles y viernes", declara.

Como medida de contingencia, las personas han tenido que recurrir a camiones cisternas que ofrecen el recurso a cambio de 1.50 dólares. Sin embargo, reconocen que la mayoría de la gente que hace vida allí es de recursos limitados y a duras penas tienen para comer.

"Muchos lo que hacen es ir a casa de vecinos en las que sí llega el agua y conectan tubos o recogen pimpinas de cinco litros para intentar llenar una pipa", comenta Laura Sequera.

Los vecinos se han visto en la obligación de reutilizar el agua de la lavadora para bajar la poceta o regar las plantas.

En la zona también hay un centro de capacitación a cargo de monjas, donde las personas pueden acudir para recibir clases de corte y costura, peluquería, música y cocina, las cuales se vieron paralizadas durante el confinamiento por la pandemia de coronavirus y ahora por la falta de agua.

"La ingeniera Sabrina Salvatrice, miembro de la directiva de Hidrolara, se molesta por las críticas a su gestión, pero son necesarias para que las cosas mejoren", dice Seguerí.

Pura hediondez

El colapso de aguas negras es otra problemática que agobia a la comunidad. Según comentan, la tubería matriz de las aguas servidas está vencida y amerita ser reemplazada.

"Cada vez que llueve las cloacas se desbordan y comienzan a brotar por el drenaje de las casas o por las pocetas, es horrible", expone Sequera.

En la zona ejecutarían el "Plan Tapahuecos", pero les notificaron que debían cambiar los tubos antes de continuar con las labores. El alcalde, Luis Jonás Reyes, les aseguró que el proyecto ya se encuentra aprobado, pero deben esperar la llegada de los tubos para dar inicio al trabajo.

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