Gregorio Benítez: "Urge adecuar los procesos productivos a los estándares internacionales"

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Elizabeth Montoya | LA PRENSA DE LARA.- "Si queremos ser competitivos y llevar nuestros productos no sólo al mercado colombiano tras la apertura de la frontera, sino a otros como el ecuatoriano e incluso los mercados europeos urge cambiar nuestros procesos productivos para adecuarlos a los estándares internacionales, invirtiendo en tecnología e infraestructura".

Así lo señala Gregorio Benítez, vicepresidente de la Cámara de Industria y Comercio de Ureña, estado Táchira, quien asegura que "durante el tiempo de paralización que tuvo la industria nacional no se renovó la maquinaria. Al no contar con maquinaria tecnificada con un bajo nivel de automatización, estamos recurriendo a procesos de altos costos que impactan en el precio final del producto y nos hace inviables en otros mercados", destaca.

¿Qué hacer para acceder a otros mercados? 

Los empresarios e industriales venezolanos debemos adecuar nuestras estructuras de costos, infraestructura, carga administrativa y procesos de producción para volvernos competitivos en otros mercados. 

Pero aprovechar los beneficios de la reanudación del intercambio comercial binacional, también pasa por un cambio de mentalidad. No sólo es aplicar diferentes métodos para atraer compradores e inversionistas a nuestro país, sino desligarnos de nuestra herencia consumista y de importación.

¿Esto ha cambiado con la reanudación del comercio entre Colombia y Venezuela?

Pese a que han habido ligeros repuntes en las exportaciones venezolanas, la balanza va a seguir a favor de Colombia si no se cambian las políticas. No podemos seguir exportando nuestras materias primas, digamos el acero, el aluminio, para después recibir productos terminados al doble o al triple del precio. Más del 90% de nuestras importaciones son productos terminados. Nuestra meta debe ser producir un 90% e importar un 10%.

¿Qué se necesita para reactivar esa producción y hacernos competitivos?

Venezuela se está reactivando y viene de un decrecimiento económico. La principal falla que estábamos teniendo era la falta de materias primas. La oferta era muy pequeña y a un costo muy elevado. El paso legal entre Táchira y Norte de Santander permitió reducir los costos de importación de materia prima hasta más de 50%, ya que Colombia ofrece muchas materias primas que necesitamos a nivel industrial. Antes llegábamos a puerto colombiano y debíamos pasar la mercancía por Paraguachón, lo que nos acarreaba un 40 o 50% adicional. A veces gastábamos hasta 15 millones de pesos por una mercancía específica y ahora la podemos traer por 4 o 5 millones de pesos.

Esto significa un cambio muy positivo, ¿no? 

Sí, esto es muy positivo, pero no todos los industriales están en la capacidad de importar a esta escala, por lo que sería conveniente que con la reactivación de las industrias básicas venezolanas nuestros industriales pueden acceder a parte de esos insumos y no se exporten totalmente. 

¿A qué se refiere específicamente?

A que en el pasado contábamos con materias primas nacionales económicas, procedentes de nuestras industrias básicas, que las ofertaban a precios relativamente bajos y ahora tenemos que importarlas o comprarlas a precios internacionales.

Pero en la actualidad, ¿esas industrias básicas tienen la capacidad de suplirles materia prima?

Por mucho tiempo estuvieron prácticamente paralizadas, pero desde mayo del año pasado la petroquímica, por ejemplo, que aporta insumos al sector plástico empezó la reactivación de sus plantas y ya en diciembre del año pasado empezaron a distribuir ciertas cantidades de polipropileno y polietileno de alta densidad. Igual lo vemos con la industria del hierro, acero y aluminio de la CVG (Corporación Venezolana de Guayana), que se están reestructurando, activando sus líneas y reparando maquinaria que tenían dañada. Pero el grueso de su producción se está destinando a la exportación y nos hemos convertido en "productores" de materias primas para otros países. 

¿Por qué las exportan habiendo necesidades internas?

El déficit de capital que tenían lo cubren con las exportaciones y es lo que están usando para reinvertirlo en la reactivación. Pero los productores venezolanos estamos dispuestos a pagar el mismo precio que lo están vendiendo a nivel internacional. A ese precio todavía nos sirve.

¿El Gobierno debería aumentar el financiamiento de la industria?

Nosotros le estamos pidiendo al Estado un apalancamiento financiero. ¿De qué manera? En créditos en commodities, que se puedan financiar las materias primas sin necesidad de un crédito bancario con unos intereses. Ya para invertir, por ejemplo, en tecnología y automatizar los procesos el Estado, la banca pública no tiene el suficiente músculo económico para poder brindarle a la industria privada los préstamos que estamos pidiendo, los capitales que se requieren. Por eso, el Gobierno, a través de la banca pública, está brindando financiamiento a un nivel bajo, de emprendedores y microempresarios que no es malo, para nada, porque le puedo asegurar que 10 mil, 20 mil, 50 mil dólares que le preste la banca pública al microempresario es algo que le beneficia mucho. 

¿Deben acudir a la banca privada? 

La banca privada está dispuesta a ofrecernos créditos, pero con respaldos, con garantías y muchas veces no las tenemos. Y otra cosa es que, a nivel fiscal, por la economía atípica que vivimos, a los productores que somos el eslabón del medio como lo digo yo, los proveedores no nos facturan a precios reales, sino a precios muy por debajo de lo que realmente compramos, lo que hace que muchas empresas venezolanas no tengan una contabilidad real tanto en compras como en ventas, porque sólo podemos registrar precios y ventas de acuerdo a los soportes que tengamos.

 Entonces, cuando la banca privada nos pide los soportes para apalancar el financiamiento, esos balances, esos libros contables están muy por debajo de lo que realmente manejamos, lo que nos imposibilita acceder a montos altos. Esas son cosas que tenemos que ir cambiando.

¿Cómo obtener, entonces, el financiamiento?

Debemos ser muy recursivos y buscar fuentes alternas, por ejemplo, en la banca digital. También es verdad que sí hay un bloqueo económico y nosotros lo vivimos como industriales. Por ejemplo, no podemos hacer pagos internacionales. Nuestros empresarios e industriales no pueden hacer un pago directo desde una cuenta venezolana hacia los Estados Unidos, la Unión Europea, ni siquiera hacia Colombia porque tenemos los códigos Swift bloqueados.

¿Nos puede dar un ejemplo de ese bloqueo?

Yo no puedo decirle a un proveedor colombiano que me venda una tonelada de acero y pagarlo por transferencia porque no están habilitados los cana?les ni podemos utilizar recursos como las cartas de crédito por el mismo bloqueo. Sin embargo, eso no ha impedido que los empresarios busquemos otros mecanismos para poder importar o exportar mercancías, como algunas estrategias por medio de la banca de otros países. Esperamos que los acuerdos binacionales avancen también en la banca privada, para que, junto con el Estado, podamos hacer estos pagos al menos entre Colombia y Venezuela, sin necesidad de tener que llevar el efectivo ni correr tanto riesgo. 

¿La apertura de la frontera ha impactado las ventas fronterizas?

A excepción del sector textil y calzado que sufrieron importantes bajas en las ventas decembrinas, no se han reportado variaciones importantes en las ventas de los diferentes rubros tras la reapertura formal de la frontera, ya que, de por sí, la frontera siempre ha estado funcionando, al menos peatonalmente. Las personas que iban a comprar a Colombia lo siguen haciendo, y quienes compraban aquí en Ureña, de la misma manera.

A nivel industrial, el sector plástico, de muebles y metalmecánica, los más importantes de Pedro María Ureña tienen pocos puntos de venta en el municipio y se dirigen a la venta al por mayor en Mérida, el centro del país y parte de oriente. Esto no cambiará en el corto plazo porque como lo han constatado los colombianos, actualmente los productos y los servicios venezolanos que antes les resultaban económicos, ahora están a paridad y algunos son hasta más costosos que en Colombia.

¿Estamos preparados o no para la reactivación del comercio binacional?

Primero tenemos que entender que la reapertura de la frontera en sí no nos vuelve competitivos y primero debemos resolver lo de la materia prima y las estructuras de costos, como lo señalábamos. En el aspecto aduanal ya se han reactivado muchas almacenadoras con la capacidad instalada para recibir grandes volúmenes de mercancía y el nuevo puente Atanasio Girardot está especialmente diseñado para que el tránsito de mercancías sea más expedito. Pero falta subsanar fallas en otros sectores.

¿Qué sectores cree que deben subsanarse?

El de transporte de carga pesada. La cantidad de empresas de transporte logístico no van a ser suficientes para el volumen de carga que se va a empezar a manejar desde Colombia hacia Venezuela y viceversa. Se requieren muchos más transportes para el intercambio comercial. Los transportistas de carga interna nacional dejaron abandonadas las unidades por costos de repuestos.

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