Fugados del Retén "El Manzano" fueron entregados por sus madres

José D. Sequera | LA PRENSA de Lara.- Las madres de los dos mayores y cuatro menores de edad que se evadieron el pasado 7 de agosto del Centro Socioeducativo Pablo Herrera Campins, conocido como "Retén El Manzano" fueron quienes se encargaron de entregarlos a las autoridades de este lugar para que sigan cumpliendo su condena.

Así lo dio a conocer el director de este centro socioeducativo, Miguel González, quien explicó que las progenitoras prefirieron entregar a sus hijos debido al peligro que estaban corriendo después escapar por un boquete cercano a la cancha deportiva.

"La misma noche que se escaparon de aquí, llegaron a sus casas y sus mamás en la mañana hicieron que se entregaran por cuenta propia en cada uno puestos policiales cercanos a sus casas y después fueron traídos hasta acá", precisó.

Es de recordar que cuando se anunció la fuga, el entonces Secretario de Seguridad, Kleyder Ferreiro afirmó que funcionarios del Cicpc y la Dirección de Inteligencia y Estrategias Preventivas (DIEP) de Polilara estaban desplegados para capturar a los muchachos.

Sin embargo, González señaló que este trabajo se pudo lograr debido a la cercanía que ahora mantienen los padres con la institución, mediante un Consejo de Representantes que se realiza todos los jueves. "Durante esas charlas revelamos los beneficios de tener una buena conducta", recalcó.

Representantes de los 72 muchachos que actualmente se encuentran recluidos en el Retén El Manzano afirmaron que las nuevas reglas que se implementaron allí hace poco más de un año, las mantienen mucho más tranquila.

Una de ella es María Rodríguez, quien tiene a su hijo recluido en el centro socioeducativo desde hace seis meses. "Yo al principio estaba muy asustada cuando supe que vendría para acá porque se sabia lo que ocurría aquí dentro, pero con las nuevas reglas de formación puedo decir que prefiero que mi hijo esté aquí a que esté por la calle", soltó.

Bajó la violencia

Antes considerado como el retén más peligroso del país, ahora el Retén El Manzano es un lugar en el que desde hace más de un año no se han registrado hechos de violencia.

Ahora los muchachos recluidos tienen oportunidad de aprender un oficio para su inserción en la sociedad mediante una "metodología pacificadora", que consiste en mantenerlos ocupados en distintas actividades.

Todos los días, los jóvenes reciben clases de pintura, electricidad, computación, agricultura, albañilería y educación física, además de tener garantizados las tres comidas así como servicio de enfermería.

"Yo tenía miedo cuando vine, pero aquí aprendí cosas que en la calle no podría", dijo uno de los menores recluidos.

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