Río Claro vuelve a ser azotado por las lluvias

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Euseglimar González | LA PRENSA DE LARA.- Con el "Jesús" en la boca estaban los habitantes de varios sectores de Río Claro tras las fuertes precipitaciones caídas este domingo. Algunos habitantes corrieron a los cerros para resguardarse por temor a un deslave.

Al mediodía comenzó la lluvia, pero con el pasar de los minutos se hizo más intensa y habitantes aseguraron que fue por una hora, pero más intensa que la caída el 9 de octubre. Alrededor de las 2:00 de la tarde la Quebrada de Parra de Río Claro tuvo una crecida, mientras que la quebrada de Palo Negro, sector Guayamure se desbordó.

Los habitantes aseguraron que otras zonas como Bucares, Guayabal y Sibucara también fueron afectadas por las precipitaciones, pues el agua se metió a las casas.

"Muchas casas se inundaron, pero por el miedo decidimos salir y refugiarnos en el cerro", comentó un habitante de Palo Negro.

Durante la intensa lluvia y los truenos un árbol cayó en la entrada de Cumbres de Guayamure y tumbó el tendido eléctrico, por lo que ese sector quedó sin electricidad.

Pasadas las 4:00 de la tarde, comisiones mixtas de Protección Civil y la Unidad de Respuesta Inmediata (URI) salieron desde Barquisimeto con destino a Río Claro para ayudar a los afectados. Aunque no se reportaron lesionados ni pérdidas humanas.

Habitantes aseguraron que nuevamente hay pérdidas de enseres. Hasta el final de la tarde, en algunos sectores no había máquinas para embaular nuevamente las quebradas.

Hasta el cierre de esta edición, el gobernador, Adolfo Pereira ni el alcalde de Iribarren, Luis Jonás Reyes, se había pronunciado para dar información sobre la situación actual de la parroquia Juares que ha sido una de las más afectadas por las lluvias en los últimos meses.

Carora

Debido a las lluvias de las últimas horas se ha visto afectadas casas en el municipio Torres del estado Lara, especialmente las construidas con bahareque o barro, que en su mayoría son antiguas.

Además, la vialidad presenta problemas para llegar hasta los caseríos, el desbordamiento de ríos y quebradas ha inundado casas y ha obligado a resguardar los rebaños de ganado.

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