Se ha pedido hasta un comando permanente de seguridad, pero no se ha podido mantener el control.

Jesús Herrera

Consultado

Estamos activos con los líderes de calle para vigilar las zonas más riesgosas durante las lluvias.

Patricia Muñoz

Consultada

El río sube y se acerca a la quebrada en Cambural. Hace 8 años pasamos un susto.

Vilerio Cortez

Cortesía

Perdimos el maíz, quinchoncho y frijoles, así como gallinas y cochinos. Fue muy fuerte.

Juan Jiménez

Consultado

Río Sarare amenaza con arrasar con fincas y poblados 

Guiomar López | LA PRENSA DE LARA.- Algunas cercas de alambre de púas quedan guindando y dejan terreno carcomido que puede seguir avanzando, según la furia del río Sarare. Esta situación genera temor entre los habitantes del municipio Simón Planas, quienes exigen canalización y reconstrucción de gaviones para evitar que la crecida de su caudal siga recuperando espacios y continúe arrasando con fincas y poblados.

Las reiteradas precipitaciones mantienen en vilo a varias comunidades. El río reclama su espacio y arrastra consigo arena y granzón. Sus orillas terminan repletas de maleza o una densa capa de tierra. Los habitantes no quieren imaginarse si se repite la crecida de hace unos 40 años que por poco cubre varios sectores. Consideran que es probable debido a la quema y tala indiscriminada para la creación de conucos, los cuales contribuyen a la erosión del suelo que termina acumulándose en el río.

El equipo de La Prensa recorrió varios sectores junto a Jesús Herrera, miembro de la Junta Ambiental municipal. Resalta que trabajan en conjunto con Guardianes de la Naturaleza, movimiento ecosocialista, comité de defensa del Cerro La Vieja y serranía El Altar, así como también con los concejales de Simón Planas. Adelanta que el gobierno del estado Lara ya considera ejecutar seis kilómetros de canalización del río, pero sin precisar a qué altura.

Mostró unos terrenos a los que se llega desde Pueblo Arriba por un camino húmedo y "techado" por la vegetación. Allí hay árboles de cedro, camoruco y caoba, inmensos. Señaló huellas de tala con fines comerciales. Su dedo muestra a un cedro hueco con evidencia de quemaduras y que se sostiene por un mínimo de madera. Una muestra de la extracción ilegal de árboles madereros que define como inescrupulosa por los daños ambientales que produce cerca de las riberas del río.

"Estaríamos a riesgo de que el río penetre fincas y afecte la avenida Comercio", en el centro de Sarare, cerca del liceo Salvador Montes De Oca y la escuela Las Vueltas. Además, precisó que los últimos gaviones del lugar fueron construidos en 1983.

Ese temor también lo comparte Patricia Muñoz, desde la UBCh del sector que se mantiene en vigilancia con las comunidades El Calvario, Las Vueltas, residencias Inavi y Pueblo Arriba. "Reiteramos la necesidad de mantenernos unidos y en tiempo de lluvia estamos activos con las llamadas telefónicas", precisa del seguimiento alrededor de 40 familias en zonas más vulnerables.

El río Sarare puede ser tan desafiante que en el balneario Las Mayitas empieza a consumir parte de los gaviones y en agosto de 2022 la corriente del agua llegaba hasta las cabañas. Se aprecia sedimentación.

Por ayuda

"¡Gracias a Dios fue de día y no nos sorprendió de noche!", exclama Juan Jiménez, al recordar la inundación de su vivienda junto a otras tres en el sector El Pesquero. Sus ojos intentaban frenar el llanto al revivir la pérdida de sus enseres, comida y recordar cómo intentaba salvar algunos cochinos. Se ayudan con la siembra de algunas hortalizas, así como de la cría de animales.

Su esposa, Omaira Montilla, aún tenía barro en sus pies y no se atrevía a saludar con la mano porque las tenía en las mismas condiciones mientras trataba de limpiar ese desastre a causa del desbordamiento de una quebrada y lagunas que dejaron esas casas de madera con piso de tierra, con el agua a casi 1,5 metros de altura. El sol de ayer era aprovechado para secar algunos documentos personales, así como intentaban mantener las esperanzas de esa ayuda ofrecida por la Alcaldía de Simón Planas, pero sin ser materializada.

Piden ayuda porque tienen tres nietos entre 3 a 12 años de edad, así como la madre de Montilla, de 76 años. "Estamos durmiendo en hamacas, pero ellos no soportan esta situación", señala Omaira, quien había olvidado poner a secar su título como egresada de la Uptaeb.

Todo fue tan rápido que en menos de tres horas las cuatro viviendas estaban inundadas. Una situación que puede repetirse y con más intensidad al desafiar el caudal del río Sarare, sin la prevención a tiempo.

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