Jubilados viven de la caridad por bajas pensiones

Ana Uzcátegui - LA PRENSA de Lara .- Trabajar 35 años en la administración pública, o llegar a la tercera edad, no es garantía de poder pasar una vejez tranquila en un país como Venezuela. Cuatro millones 862 mil 665 pensionados, dependen de sueldos que los nivela a la pobreza extrema, sin opción a alimentarse de la mejor manera o a adquirir los medicamentos para curar las dolencias de su edad.

"Muchos abuelos se están muriendo de hambre, están viviendo de la caridad; reciben comida en los comedores humanitarios a lo largo de Barquisimeto, o piden en la calle para sobrevivir", alertó Édgar Silva, coordinador del Comité de Derechos Humanos en defensa a los adultos mayores, explicando que 40 mil bolívares sólo les permite adquirir medio cartón de huevos al mes. Este salario lo cobran quienes tienen una pensión de vejez, aquellos que han trabajado toda su vida en el sector privado o público, cumplen la edad requerida y tienen como mínimo 750 semanas cotizadas en el Seguro Social.

Los funcionarios que dedicaron su vida a la administración pública, también cobran salarios de hambre, porque aunque mensualmente reciben 40 mil bolívares de su pensión de vejez, más la jubilación según el sector al que laboraron, este monto se les vuelve sal y agua en una economía donde los precios de los productos básicos aumentan a diario.

"El gobierno aplica una eutanasia lenta para los jubilados de la administración pública. Desde septiembre de 2018, luego de la reconversión monetaria, Nicolás Maduro eliminó de un plumazo, beneficios estipulados en la contratación colectiva", informó Silva, indicando que las tablas salariales fueron niveladas sin importar los años de servicio o el nivel profesional con el que cesaron funciones esos trabajadores.

Comentó que se ven fenómenos en sitios como la Gobernación de Lara, donde un jubilado que dedicó más de tres décadas de su vida y realizó estudios de posgrados, está devengando una salario de 76 mil bolívares, mientras que un obrero con el mismo tiempo, que llegó a ser supervisor, cobra un sueldo de 59 mil 760 bolívares mensual, es decir, el Estado no toma en cuenta la meritocracia, los años de preparación.

Otra consecuencia que han sufrido los jubilados, ha sido la devaluación de sus prestaciones sociales, con la eliminación de cinco aceros de la moneda, aquellos trabajadores que esperaban recibir 20 millones de bolívares por sus años de servicio en el 2018, terminaron recibiendo Bs. 200.