Temas parlamentarios: Manos manchadas de sangre

LA PRENSA DE LARA.- "Noche de Lobos" es una novela del escritor argentino Abel Posse, quien en su prosa sin ficción nos retrotrae a la Argentina de los años 70, en donde la dictadura ejerció una dura represión en contra de los opositores. Narra las detenciones y muertes como consecuencia de los severos castigos y brutales torturas, muchos de los detenidos lanzados vivos a las aguas del rio La Plata desde aviones de las Fuerzas Armadas, luego de haber sido sometidos a un largo proceso de desapariciones como una política de exterminio sistemática. 

En esta novela, Posse cita al intelectual de la izquierda francesa Regis Debray en su definición sobre la tortura: "La tortura no es una misteriosa gangrena moral, una infracción de las buenas costumbres burguesas ni una transgresión abusiva de los derechos humanos. Es todo eso junto, si se quiere, pero es ante todo un método de lucha contrarrevolucionaria como los demás; la consecuencia de una lógica de clase objetivamente determinada."

En el informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos designada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre la violación de derechos humanos en Venezuela en los años 2012 hasta el 2021, nos encontramos con hechos semejantes a lo ocurrido en la dictadura Argentina, ya que allí se identifica la cadena de mando de la DGCIM y del SEBIN realizando cualquier clase de arbitrariedades y atentados contra la vida y la libertad de personas y sus familiares por parecer o ser disidentes del régimen a través de un plan desarrollado en forma sistemática, para infligir a militares y civiles detenidos torturas y tratos crueles e inhumanos bajo los mecanismos de fuertes golpes con bates y objetos punzantes, descargas eléctricas en los genitales y el cuerpo en general, asfixia con sustancias toxicas, administración de drogas, privación alimentaria y de agua, comer del suelo las heces, cortes y mutilaciones, incluso en la planta de los pies y debajo de las uñas, posiciones de tensión conocidas como "el pulpo " y "crucifixiones", violencia sexual y uso de un aparato llamado "señorita" para levantar cuerpos, deformarlos e introducirlos en un tanque de agua para hacerlos confesar las mentiras que luego eran trasmitidas a través de las redes y otros medios de comunicación gubernamentales.

Estos son delitos de lesa humanidad que deben ser investigados por la Corte Penal Internacional (C.P.I.) por cuanto es evidente que internamente no van a investigar y procesar a los autores intelectuales de estas atrocidades contra la sociedad.     

Por: Guillermo Palacios.

*La Prensa de Lara no se hace responsable de las opiniones emitidas en los artículos cuyo contenido es de entera responsabilidad de sus autores*.

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