"Mi hijo no era malo ni malandro, era mecánico"

José D. Sequera | LA PRENSA de Lara.- El velorio y entierro de Euvis Alejandro Peroza Pérez (23) se convirtió en una protesta en la que sus familiares, amigos y vecinos tomaron la avenida principal de El Trompillo ayer en la mañana para clamar justicia por la muerte de este joven, ocurrida el pasado viernes en manos de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES).

"Señor tú que estás en el cielo, justicia para mi hijo, él no era un delincuente, él no era malandro... Mi hijo no era malo", gritaba en llanto la señora Carmen Pérez, madre del veinteañero, mientras alzaba sus manos abiertas hacia el cielo.

Ella, junto a otros familiares iba delante del féretro de Peroza en modo de procesión. Entre exclamaciones de "justicia, justicia", Pérez contó que los funcionarios policiales irrumpieron en su casa ubicada en El Trompillo Arriba, el viernes a eso de las 3:00 de la madrugada, identificándose como las FAES y pidiendo hablar con su hijo.

La desconsolada madre reveló que en ese momento en la casa estaba ella junto a su hijo, hijas, nuera y nieto. "Yo les abrí la puerta y nos sacaron a todos para llevarnos hasta la sede de las FAES en Santa Rosa, y mi hijo se quedó con ellos porque le iban a preguntar unas cosas, eso fue lo que me dijeron", soltó.

En el transcurso de la mañana, Pérez tuvo problemas con la presión arterial, por lo que los policías la trasladaron hasta el Hospital Central de Barquisimeto para que la atendiesen. Estando en ese centro de salud, se enteró que el cuerpo de su hijo había ingresado a la morgue después de presuntamente enfrentarse a tiros con los policías.

De acuerdo al reporte policial de las FAES, Peroza era apodado "Peguy" y supuestamente pertenecía a la banda delictiva "El Tiro Loco", dedicada al robo, hurto, desvalijamiento de casas, así como la distribución y venta de drogas en El Trompillo, sin embargo su esposa negó todas estas acusaciones.

"Él trabajaba todos los días para poder mantenerme, y a nuestro hijo de 3 meses de nacido, a quien le quitaron el derecho de crecer junto a su padre. A él no le decían Peguy, cuando mucho 'Ale' y mucho menos era miembro de esa banda", expresó Yulexys Hernández cuando compartía un abrazo de dolor junto a su suegra.

Los vecinos de la comunidad cargaban carteles con mensajes en rechazo a la acción, pidiendo a su vez a las autoridades regionales que los cuerpos de seguridad deben de investigar bien antes de realizar incursiones como la que ocurrió el viernes en El Trompillo, donde al parecer se llevaron detenidos a cinco hombres.