Extrabases de Alfonso Saer 21-09-2022

LA PRENSA DE LARA.- LA influencia de Roberto Clemente sigue en plena vigencia. A poco menos de cincuenta años de su adiós, el espíritu del astro boricua rige buena parte del beisbol alegre, fuerte, sin límites, como él lo jugaba, de entrega total. El aserto viene porque en el día dedicado a la estrella de Carolina la dirección de los Rays tuvo la agradable ocurrencia de saltar al campo solo con peloteros de extracción latina, caribeños, con el estilo y la pujanza que le gustaban a quien marcó un hito en las formas de actuar en un terreno beisbolero. Únicamente el pitcher, McClanahan, tenía apellido y origen estadounidense. Se trató de un homenaje singular, de alguna manera inesperado en la estrategia del club floridano... Y uno a veces piensa que algo influye el mundo espiritual en estos momentos tan especiales que nos depara el deporte. Resulta que los nueve latinos se las arreglaron, junto con lanzadores atinados, para vaciar su ataque y ganarle 11-0 a una escuadra, Toronto, con la cual luchan por los comodines de la Liga Americana. Fue como si Clemente estuviese allí con su cargamento de dinamita. Como si no hubiese pasado medio siglo de su incogible 3.000 y del juego final el 3 de octubre de 1972, tres meses antes de perderse su cuerpo físico en aguas del Caribe, empeñado en plena festividad de año nuevo en ir a socorrer las víctimas del terremoto en Nicaragua. Claro que sí, Roberto Clemente sigue jugando. Sus enseñanzas son permanentes.

     HABLANDO de astros, la gente de Houston tiene la bendita costumbre de participar los últimos siete años en la postemporada. El hábito trae profundas raíces porque además en tres ocasiones han disputado la Serie Mundial. El aporte caribeño del cual hicimos referencia con Roberto Clemente, fue manifestado por el cubano Yordan Álvarez, de quien dicen le duele una mano, pero tronó tres jonrones, cada uno más largo que el otro, en un juego de fin de semana, para darle ese boleto de postemporada a su club. Ninguno de sus estacazos fue menor a los 430 pies y el último de ellos cayó a 464 del plato contra el acontecido pitcheo de los Atléticos. Para colmo de bienes en la escuadra sideral el fuerte candidato a "Cy Young", Justin Verlander, regresó con cinco entradas sin hit para mejorar sus guarismos a 17-3, 1.78, alistando el ingreso a la postemporada y arrimando a sus compañeros a otro clásico de fin de año. Entre Houston y Dodgers ganarán más de doscientos partidos. Eso los convierte en favoritos. Pero ahí están los Mets y unos Cardenales que, nunca se sabe, aparte de que los comodines se hacen incomodines con mucha frecuencia. Hay para entretenerse y saborear beisbol en lo que resta de campaña.

     Y como hablamos de los Astros, un astro en particular remueve las estadísticas con cada presentación anual. José Altuve devenga 29 millones de dólares por cuatro años hasta el 2024. Y vaya que los devuelve con creces. Desde su debut en el 2012 no ha tenido otra camiseta sobre su cuerpo, sumando tres lauros de bateo y cuatro campañas sobre doscientos hits. En un pelotero insignia de alabada peculiaridad para jugar fuerte, con 1.68 de estatura y un poder --- 25 jonrones ahora mismo --- que nadie sabe por dónde le llega. Va para su séptima postemporada y pretende jugar su cuarta Serie Mundial, galardón que obtuvo el club en el 2015 ante los Dodgers, cayendo en 2019-2021 frente a Washington y Atlanta... LO singular es que el pequeño nativo de Puerto Cabello se agiganta en los momentos cruciales. Los numeritos en esa parte postrera de los torneos mayores son de altos quilates. Compila 23 jonrones y 49 empujadas, a falta de ocho hits para el centenar y con un MVP en la serie de campeonato ante los Yankees en el 2019. En esa misma instancia ante Tampa en el 2020 conectó para .462 (26-12) con trio de vuelabardas. Houston, claro que sí, es candidato firme para avanzar varios tramos en estos avatares que les vienen, aunque el camino es culebrero. En cualquier caso, José Altuve incrementará sus estadísticas significativas.

     EL domingo, ni Trout ni Ohtani. El equipo de Anaheim hizo cinco carreras y todas tuvieron el sello criollo ante los Marineros. Esta muchachada nuestra se las trae. Luis Rengifo, de muy bajo perfil en la embajada nacional, dio dos para la calle y lleva quince. Se ganó a pulso el puesto de abridor en Los Ángeles y batea para .275 con 47 empujadas. Es protagonista de poco bullicio en un club que no lo tenía en sus planes principales. De noveno alineó el debutante del día anterior, el carabobeño Liván Soto, quien llegó directamente de doble A. El número dos le debe sonar bien. Debuta en 2022 a los 22 años, con dos hits, dos empujadas y dos anotadas en el día dos de actividad arriba. Ah, fue el paisano 22 que se estrena esta temporada... SI los Tiburones traen al menos la mitad de los jugadores criollos que ha anunciado su gerente general César Collins, van a tener un chance enorme de sacarse esa espina clavada desde 1986.

@alfonsosaer 

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