Un diacutea lluvioso

Crédito: Cortesía

Un día lluvioso 

LA PRENSA DE LARA.- Sentipensando... 

En un amanecer lluvioso como el de días anteriores, me llena de recuerdos y me traspola a mis 11 años, aun entre la niñez y la adolescencia, mi padre me pidió que le acompañará a un funeral de un amigo de el, yo no le conocía, pero igual era una orden y tenia que cumplirla, bajó la lluvia llegamos al sitio donde le estaban velando, al momento de estar ahí se me acercó un hombre y me dice : joven cuídate en la vida, es una sola y debes disfrutarla, froto mi pelo y se retiro, mi padre antes de retirarse me llevó a ver el difuntos dentro del ataúd, mi mayor sorpresa y algo que me trauma por mucho tiempo fue que quien me había hablado era el mismo que estaba en la ataúd, el muerto pues, fue horrible ese momento, salí de ahí sin palabras, totalmente consternado, luego de un tiempo me enteré que el muerto ese hijo de su mamá tenía un hermano gemelo, pero son cosas que pasan, y así es la vida, un vaivén de situaciones, acciones que van y vienen, solo que hoy puedo inferir que pareciera que ese vaivén se detuviera en algún momento, donde nuestra sociedad está un letargo de no pensar, donde la nada es más importante que el humano, es donde el prejuicio hace de las suyas, donde la contaminación verbal es aberrante.

¿Qué son los prejuicios?

Los prejuicios son representaciones distorsionadas de la realidad que se constituyen con anterioridad a la experiencia o por generalización injustificada de experiencias muy particulares, y restringen considerablemente la amplitud y significación de toda experiencia ulterior relativa a la realidad que es objeto de prejuicio. Los prejuicios cumplen una función defensiva contra temores y reflejan la incapacidad mental y/o emocional para lidiar con las complejidades y contradicciones de la realidad, o con aquello que amenace un sentido de seguridad asentado sobre valores que se consideran absolutos e inmutables. Una vez instalados, los prejuicios funcionan como filtros en la percepción de la realidad, de forma que se tiende a ignorar o distorsionar todo lo que no encaja en los esquemas mentales preconcebidos, todo lo que cuestiona una determinada visión del mundo. Los prejuicios se van reforzando a sí mismo y tienden a dominar la percepción, el pensamiento, las actitudes, la conducta y, consiguientemente, la vida social. Lo mismo ocurre con los prejuicios sociales y políticos, con el agravante, en situaciones de crisis profunda, de que los temores al cambio suelen ser muy hondos y, consiguientemente, la intensidad y perversidad de los prejuicios se acrecienta, que algunas personas tengan ciertos prejuicios frecuentemente significa que otras deban morir o abstenerse totalmente de expresar sus puntos de vista y de actuar conforme a sus convicciones. Se menoscaban el respeto y la tolerancia que requiere la convivencia social, especialmente si existen aspiraciones y pretensiones de vida democrática. Significa una entronización de la desconfianza y la violencia en todas sus manifestaciones. Esto es inhumano y deshumanizante.

No permitas que los prejuicios sean parte de tu vida...

Un abrazo...

Gracias por leerme...

Por: Gilberto Barreto

*La Prensa de Lara no se hace responsable de las opiniones emitidas en los artículos cuyo contenido es de entera responsabilidad de sus autores*. 

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