Habitantes de la comunidad Divina Pastora piden apoyo para ser reubicados

Crédito: Archivo

Esta situación es muy complicada. Queremos por favor nos ayuden a reubicarnos, perdí mi casa.

Leidys Marcano

Afectada

Las lluvias siempre afectan a nuestra comunidad. Estamos ante un latente peligro en todo momento.

Isbelis Sánchez

Habitante

Actualmente estamos todos viviendo en una misma casa, porque esta semana la lluvia se llevó la nuestra.

Estefani Sánchez

Afectada

Nunca hemos contado con el apoyo de ningún ente gubernamental. Nos olvidaron por completo.

Virginia Márquez

Afectada

Consejo comunal se ha hecho la vista gorda. Necesitamos que resuelvan el tema de las aguas negras.

Judith Silva

Afectada

Yo trabajo como jardinero, pero la situación económica está muy cuesta arriba. No me alcanza lo que percibo.

Francarlo Martínez

Afectado

Acá siempre estamos pasando peligro ante los posibles desbordes a causa de las lluvias que se presentan.

José Valero

Afectado

Habitantes de la comunidad Divina Pastora piden apoyo para ser reubicados

Julián Alvarado Rivas | LA PRENSA DE LARA.- El temor de perder sus viviendas e incluso la vida se apodera de más de 35 familias de la comunidad Divina Pastora, ubicada en el sector Los Sauces, vía El Manzano, en Iribarren. Y es que el lugar donde fue levantada la comunidad es amenazado por el deslave de un cerro que puede acabar con las casas improvisadas.

Los habitantes expresan que sienten que todos los días transcurren con lentitud debido a las grandes problemáticas que presentan para poder desarrollar una vida con tranquilidad; donde no estén constantemente preocupados porque se vendrán abajo sus casas, perderán bienes o inclusive sus vidas ante este riesgo.

"Perdí mi casa recientemente a causa de las lluvias. Mi humilde hogar se vino abajo en el inicio de esta semana. La situación que atravesamos es muy crítica, porque ahora estamos ubicados en una vivienda improvisada que hemos elaborado, pero junto conmigo viven cinco personas más", indicó Isbelis Sánchez mientras recorría los restos dejados posterior a la pérdida de su vivienda, la cual estaba hecha a base de bahareque, un sistema de construcción de viviendas a partir de palos o cañas entretejidos y barro.

La realidad de Sánchez es la misma que padecen al menos tres familias más de la localidad. Sobre todo en el mes de junio, julio y agosto que han representado una gran amenaza producto de las fuertes precipitaciones registradas en la entidad.

"En el instante que aparecen las lluvias, independientemente de la hora del día, nosotros comenzamos a rezar plegarias para que nada malo nos vaya a pasar. Estamos en un estado de emergencia, corremos muchísimo riesgo, pero no contamos con el apoyo de absolutamente nadie; estamos solos acá", expresó Leidys Valero, mujer de 29 años de edad, madre de una niña de un año, que recientemente sufrió la caída de varias paredes y pérdida de la cocina.

Los vecinos encuestados afirman que no han recibido visitas de alcaldes o gobernadores en más de 20 años. Los ciudadanos afectados insisten en que el lugar que habitan simplemente es un territorio olvidado por los políticos regionales y mucho más nacionales.

Virginia Márquez, adulta mayor de 83 años de edad, que tiene más de 30 años viviendo en la comunidad Divina Pastora, precisó que ni siquiera el consejo comunal ubicado en Los Sauces, les escucha. "Son demasiados años llevando las denuncias, comentando a los encargados del consejo comunal que atiendan todas nuestras necesidades, pero lamentablemente se hacen la vista gorda", manifestó Márquez.

Protección Civil y Cuerpo de Bomberos del municipio Iribarren sí han asistido a la golpeada población del sureste barquisimetano y han reiterado en varias oportunidades que varias de las viviendas ubicadas en el sector deberían ser inhabilitadas prontamente para evitar graves consecuencias, como pérdidas humanas. Sobre todo, en caso que se presenten nuevamente tormentas.

Ante el escenario planteado por los entes encargados de resguardar, prevenir y alertar a la ciudadanía general para su seguridad, los habitantes opinan que no tienen otro espacio a dónde ir y que por esa razón no han abandonado las viviendas junto a sus familiares.

"De contar con algún sitio donde ir, ténganlo por seguro que ya lo fuéramos hecho. El gran problema radica en que no tenemos lugar a dónde llegar. Por eso estamos pidiendo ayuda, para que nos apoyen con una reubicación en hogares donde no corramos peligro y vivamos dignamente", señaló Judith Silva, adulta de 43 años y madre de seis hijos.

En el año 2013, cinco familias que residían en el lugar bajo unas condiciones repletas de peligro por encontrarse en una zona muy empinada del cerro fueron reubicadas al caserío Villa del Roble, situado cercano al puente Macuto.

Silva comenta que en la parte baja de Divina Pastora sólo hay tres viviendas que fueron creadas con bloques y cuentan con una estabilidad más sólida. Del resto, los domicilios no representan ningún tipo de seguridad.

Además de las extensas muestras de miedo que reflejan los afectados por lo endeble de sus viviendas, están luchando diariamente ante el fétido olor emitido en el lugar a causa de un tubo matriz de aguas negras que se desprendió hace más de dos años. Hasta la fecha aún no ha sido restaurado.

"Obviamente, el desprendimiento del cerro es una problemática gigante que tenemos; sin embargo, otro asunto que nos tiene la vida de cuadritos es que no atienden el colapso de aguas negras. El olor es inaguantable y cuando llueve el cauce que se forma y baja de forma constante desde la zona alta de la comunidad Divina Pastora hasta la parte baja, es impresionante", enfatizó Silva, quien aseguró que se han cansado de llamar a la Alcaldía de Iribarren, Gobernación de Lara y consejo comunal de la zona. 

Enfermedades

El problema de la cloaca ha generado que la población infantil se enferme de forma recurrente. En la localidad larense se han manifestado varios casos de dengue y otras enfermedades relacionadas con el aparato digestivo. 

Diarreas, vómitos y alta fiebre son algunos de los síntomas que los más pequeños de las casas padecen a raíz de la falta de salubridad que existe en la comunidad. 

"El olor es demasiado fuerte, yo me atrevería a decir que esto que vivimos es inhumano. No puede ser posible que después de 24 meses aún no han respondido por este problema y no han hecho el cambio de ese tubo que se desprendió", declaró José Valero, de 54 años, que reside en el lugar. 

Esperanzados

Ante la inmediatez de la situación, los habitantes aspiran que el problema se haga eco y que llegue a los entes encargados de la reparación del tubo matriz y todo el sistema de aguas negras

Los integrantes de las familias afectadas mantienen la fe en que se les tome en cuenta para solucionar la angustiante realidad que atraviesan.

Habitantes sufren por la vías 

"Cada vez que necesitamos ir a hacer diligencias al centro de Barquisimeto y otras zonas fuera de nuestra comunidad, debemos caminar muchos kilómetros por la falta de transporte y en algunas ocasiones por no contar con efectivo", contó Virginia Márquez, habitante del sector, quien de lunes a viernes se dirige al centro de la ciudad para trabajar como buhonera.

Al momento de transitar por la vía a El Manzano, se puede apreciar cómo gran cantidad de usuarios estiran sus manos y mediante señas piden a conductores de camiones o camionetas con cabina para que les den "el empujón" hasta la avenida Vargas o alguna localidad de recurrencia comercial en el estado Lara.

Una de las principales razones por las que los "rapiditos" y rutas de transporte urbano no suben hasta la comunidad Divina Pastora es lo poco transitable que es la carretera en esa localidad y lo retirado que está el lugar del centro de Barquisimeto.

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