Caroreño muere luego de trágico accidente en Colombia 

Euseglimar González | LA PRENSA DE LARA.- Keiber David Hernández Túa fue el rostro de la vulneración de derechos humanos que muchos de los venezolanos pasan al emigrar. Tras sufrir un accidente de moto, al joven de 25 años de edad le negaron atención médica en Colombia, por no tener el carnet de permanencia.

El 3 de julio, Keiber estaba en Cartagena de Indias, Colombia y en horas de la tarde salió a bordo de su moto a hacer un mandado, cuando llevaba varios kilómetros de recorrido habría perdido el control y se cayó de la moto, golpeándose la cabeza.

Tras lo ocurrido, llamaron a la esposa de Keiber para informarle lo del accidente y ella se trasladó de inmediato al sitio del suceso y lo llevaron a un centro de salud, pero al llegar le pidieron el carnet de permanencia por ser migrante y al no tenerlo le negaron la atención.

Fue desde ese momento en que Keiber y su esposa comenzaron a vivir una odisea. Al joven lo trasladaron a varios centros de salud públicos y lo más que le hacían era limpiarle la herida y le decían que sin el carnet no lo podían atender.

Los doctores que lo atendieron le dieron una referencia para una tomografía craneal y a la esposa le pidieron que se fueran del hospital, pues allí no podían estar. Decidieron ir a un centro privado para averiguar en cuánto le salía la tomografía y le pidieron 2 millones 500 mil pesos colombianos (alrededor de 540 dólares), dinero que no tenían, pues Keiber no ganaba esa cantidad de dinero.

La muchacha no tuvo otra opción que irse con Keiber hasta su casa. Él no paraba de quejarse del dolor de cabeza y ella decidió llamar a un médico que atiende a domicilio y le explicó lo que ocurrió, el doctor les indicó que debían hacerle la tomografía para poder saber su diagnóstico.

"En los hospitales de allá (Colombia) nos trataron como si fuéramos unos perros, sólo porque él no tenía sus documentos en regla", dijo la mujer.

En medio de la desesperación por el dolor, Keiber le dijo a su esposa que su deseo era irse a Venezuela, que en su país sí lo atenderían.

Así fue como planificaron el viaje, lo primero que hizo la esposa fue ir a la ferretería donde trabajaba Keiber, pidió la liquidación y logró comprar los pasajes para ella, su hija de cuatro años de edad y Keiber.

Una travesía

Luego de dos días del accidente de Keiber, su familia se alistó para salir de viaje. El recorrido iniciaría desde Cartagena, cuando llegaron al terminal de pasajeros compraron un pasaje desde allí hasta Maicao, Colombia.

"Tuve que pagar todos los puestos de atrás porque él debía ir acostado, no podía casi moverse porque le dolía todo", comentó la esposa.

Más de 10 horas duró el recorrido hasta que llegaron a Maicao, de allí la joven compró los pasajes para llegar hasta Maracaibo, Zulia.

El viernes 8 de julio llegaron a suelo venezolano y de inmediato le pidió a un carrito por puesto que le hiciera el viaje.

La joven contó que durante el trayecto tuvo que pagarle 5 dólares a los militares, supuestamente, porque ellos le decían que Keiber se podía morir y ella podía ser detenida por trasladar a una persona en esas condiciones.

Luego de 24 horas de recorrido desde Colombia, llegaron a Carora a las 7:00 de la noche.

El sábado en la mañana tenían la cita en la Policlínica de Carora para que le realizaran la tomografía, una vez que los médicos se percataron que tenía una fractura craneal de inmediato lo refirieron al Hospital Pastor Oropeza en Carora.

Luego de varias horas de estar recluido, los médicos decidieron que fuera trasladado al Hospital Central Antonio María Pineda porque debían realizarle una operación de emergencia.

Eran las 10:00 de la noche del domingo cuando Keiber fue ingresado a la emergencia del Hcamp, pero no fue atendido de inmediato.

"Keiber sufrió doblemente. Sufrió en un país que no era el suyo y en Venezuela, porque luego de cuatro horas fue que lo atendieron en el Hospital de Barquisimeto, pero no lo operaron de inmediato", comentó la esposa.

El lunes en la mañana los médicos le decían a los familiares que estaban esperando por la historia médica y aseguraron que a las 10:00 de la mañana comenzó a convulsionar.

Keiber no aguantó y el lunes a mediodía murió. La autopsia reveló que tenía el cráneo partido en dos.

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