La izquierda gana terreno en 12 países de Latinoamérica

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Murillo/Orozco | LA PRENSA DE LARA.- Con la victoria de Gustavo Petro en Colombia, actualmente son 12 los países latinoamericanos que están bajo mandatos de presidentes de izquierda, uno menos que cuando Hugo Chávez se mantenía en el poder en el año 2011. Ese nuevo "boom", según analistas, responde a los clásicos movimientos pendulares o ideas del péndulo utilizados para explicar el resurgimiento de la izquierda en América Latina, término que fue acuñado por el fallecido sociólogo argentino, Manuel Mora y Araujo para escenificar las elecciones entre derecha o izquierda en la región.

En la política existen ciclos que llevan a lo que se conoce como la Ley del Péndulo democrático, que determina que en las sociedades que atraviesan por condiciones políticas inestables tienden a pasar de un extremo a otro, lo que deja en evidencia que la alternancia en el poder es un principio base para que las distintas tendencias políticas puedan de una u otra forma ejercer el poder político, siempre que sea por la vía democrática. "El fenómeno de hoy, la izquierda entre comillas, tiene muchos matices, tiene connotaciones, tiene dimensiones distintas, está tomando el poder en América Latina y responde básicamente a eso, a lo clásico de los movimientos pendulares en política, a la necesidad de cambios que garanticen derechos sociales, justicia social, equidad social, un planteamiento en los económico, sobre todo derivados de una crisis donde la gente después de la pandemia perdió empleo, perdió negocios", explicó el internacionalista, Alejandro Sauce.

En un informe del Banco de Desarrollo de América Latina, publicado en abril de 2022, se explica que entre los años 2020 y 2021 los niveles de pobreza alcanzaron un 33,7% de la población; es decir, que unos 209 millones de personas vivían en pobreza para 2020. Estas cifras de desigualdad social han sido aprovechadas, según analistas políticos e internacionalistas tanto de Latinoamérica como de países cercanos, por algunos gobernantes y políticos de izquierda, especialmente candidatos presidenciales, quienes los han tomado como un "as" bajo la manga para sus promesas de campaña esa necesidad de la mayoría de la población como una especie de "candidatos mesías", porque se proyectan como una opción política que puede garantizar desde resolver el problema de los servicios públicos en zonas populares, como darle protección social a la población más vulnerable para poder atraer votos; sin embargo, las soluciones se darán de acuerdo a la ideología de cada uno de los mandatarios.

Lo que quiere decir que el elector, más allá de los matices que pueda tener un candidato, su formación profesional o su pasado, termina apoyando a quien le diga lo que desea escuchar, y a las propuestas que básicamente están vinculadas a la justicia social, la distribución de la riqueza y la equidad social.

"Los analistas políticos, no todos, pero la gran mayoría comete errores. Por un lado encajonar a todos los candidatos quienes han resultado presidentes, Pedro Castillo, Gabriel Boric o Petro bajo una línea histórica de formación de izquierda con matices y cada uno tiene orígenes distintos, historias distintas, pero los discursos convergen y están asociados a la esperanza, la obtención de justicia social, de equidad social, de distribución de la riqueza, de derechos humanos, de mayor democracia, y ahí es donde está el secreto de lo que buscan las sociedades", añadió.

El péndulo volvería a girar a favor de la izquierda en octubre, cuando en Brasil se celebren las elecciones presidenciales y podría volver al poder Luiz Inácio Lula da Silva, de esta manera y según el analista Jesús Seguías, el mapa terminaría de teñirse de rojo y rosado. 

"¿Por qué rojo y rosado o rosa, como prefieren algunos analistas? Bueno porque no todas las izquierdas funcionan igual, hay diferentes tonalidades, la izquierda radical, extremista totalitaria y autoritaria que está conformada por Cuba, Nicaragua y Venezuela, estos tres gobiernos formarían parte de ese bloque rojo, el resto está dentro del bloque rosado; es decir, un bloque socialista o izquierdista democráticos, de izquierdistas que si pierden las elecciones pues se van para la oposición y luego vuelven como pasó con Lula da Silva, como pasó en Bolivia, en Argentina y Chile", dijo el internacionalista, Alejandro Sauce. 

Marea rosa 

La idea de "pink wave" (o marea rosa, en español) fue utilizada por los analistas políticos para diferenciar al rojo de los movimientos más alineados al comunismo y a la extrema izquierda que incursionaron en la segunda mitad del siglo XX.

El periodista y escritor británico, Gwynne Dyer, reflotó el término de "marea rosa" para englobar a estos nuevos líderes "socialdemócratas no violentos, compitiendo en elecciones democráticas con partidos conservadores. Lissell Quiroz, historiadora y profesora de estudios latinoamericanos de la universidad de Cergy de Francia, destacó en una entrevista en el programa "En Primera Plana", del canal France 24, esos nuevos colores son debido a un cambio de generación y también es un cambio histórico.

Quiroz señala que hay evoluciones históricas porque los grupos minorizados que no estaban tan presentes y ahora alzan la voz y salen a exigir sus reivindicaciones de manera pública. 

"Dentro de este sistema apolítico y eso lo podemos ver en los movimiento feministas, pero también en todas las minorías sociales como sucede en Chile, como con los Mapuches, los indígenas en Perú, que los vemos más presentes y que a partir de este último siglo quieren participar por verdaderos cambios en la política y sobre todo en temas de derechos, puesto que lo que sucede es que la izquierda había dejado de alguna manera un poco de lado estos problemas que conciernen a la mayoría de millones de personas", destacó.

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