Estudiantes del Táchira bastión de las protestas en 2014

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CaritasPrensa

Táchira ha sido un estado donde el gobierno ensaya el control social que aplica al país

Raiza Ramírez

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Táchira estaba viviendo un malestar particular por las erradas políticas del gobierno

Raquel Sánchez

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Los muchachos tienen amor y preocupación por su país pero la migración ha afectado las protestas

Araly Nuñez

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Violencia que siempre fue auspiciada por el régimen que se mantiene por el miedo

Gaby Arellano

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El régimen resiste y ataca de una manera desproporcional las protestas para aplacarlas

Luis Salamanca

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Ana Uzcátegui | LA PRENSA DE LARA.- Las heridas siguen abiertas entre los tachirenses cuando recuerdan la brutal represión que vivieron entre febrero y mayo de 2014, fecha en que se registró la primera ola de protestas para sacar a Nicolás Maduro del poder. En este estado las manifestaciones tuvieron una característica particular. La gallardía de los estudiantes universitarios mantuvo en vilo al gobierno regional de José Gregorio Vielma Mora del PSUV, por más de tres meses, sitiando los 29 municipios con grandes barricadas y campamentos para protegerse de la militarización del estado. Hoy Analistas consideran, que si el nivel de organización que tenían los andinos se hubiese replicado en el resto del territorio, la historia seguramente hubiese sido otra.

Mientras en 22 estados de Venezuela y el Distrito Capital las protestas contra el Gobierno tomaron fuerza el 12 de febrero de 2014 con el llamado a "La Salida", que hicieron Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, María Corina Machado de Vente Venezuela y Antonio Ledezma, exalcalde mayor de Caracas, por la escasez de productos de primera necesidad, las largas colas en los comercios y la inflación que comenzaba a hacer estragos en la población. En Táchira ya tenían dos semanas protestando masivamente estudiantes de la Universidad de Los Andes (ULA), la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET) y la Universidad Católica del Táchira (UCAT).

El malestar se desencadenó el 4 de febrero de ese año, tras la denuncia de un intento de violación de una estudiante de la ULA dentro del Jardín Botánico. Desde allí comenzaron las protestas para exigir más seguridad en las casas de estudios superiores, a las que se sumó la sociedad civil por el hartazgo de ser el único estado que en ese momento le aplicaban racionamiento de gasolina, registraban cortes eléctricos constantes, y por sentirse humillados ante los controles militares que imponían para comprar alimentos.

Los "gochos" estaban cansados además de la presencia de grupos guerrilleros en San Antonio, Ureña, Rubio, y por tener que cruzar hasta Cúcuta Colombia, para abastecerse de medicinas y productos que estaban desaparecidos en Venezuela.

"En la ULA había una casilla policial que fue retirada desde el momento en que Vielma Mora asumió el poder, por eso se enfurecieron los jóvenes cuando una muchacha denunció una presunta violación, que nunca se confirmó. Pero en vez de atender el reclamo lo que hubo fue represión y un intento de criminalizar la protesta cuando la primera dama del estado, Karla Jiménez de Vielma y la secretaria del gobierno citaron a varios dirigentes de la ULA a la residencia del gobernador, para una reunión amistosa prometiéndoles escucharlos, pero resultaron engañados y señalados de intento de asalto a la residencia", contó Raquel Sánchez coordinador del Foro Penal Venezolano en Táchira.

En esa protesta resultaron detenidos tres jóvenes: Jesús Gómez y los hermanos Leonardo y Reinaldo Manrique Fuentes, los primeros presos políticos estudiantes universitarios de Maduro.

"Se les hizo la audiencia en un comando militar, en un tribunal ad hoc que se formó violando la Constitución y el Código Procesal Penal, e incluso los sacaron en helicóptero hasta Falcón donde permanecieron detenidos por varios días hasta que les dieron medidas cautelares. Ese fue el boom de las protestas en Táchira", recordó Raiza Ramírez Pino, abogada y defensora de DD.HH.

Campamentos

Las protestas en Táchira tuvieron su efervescencia con el incremento de jóvenes fallecidos en las manifestaciones que convocó Leopoldo López el 12 de febrero de 2014. "Evidentemente el movimiento estudiantil de este estado buscaba seguir un liderazgo político joven para que ocurriera un cambio en el país" rememoró Raiza Ramírez, abogada.

El movimiento estudiantil andino que se hacía llamar "La Resistencia", comenzó a construir barricadas amontonando bolsas de basura, sacando enseres, pedazos de troncos, sacos de arenas y así evitar que militares reprimieran las viviendas de las personas.

"Aquí se hicieron verdaderas barricadas, se llegó a colocar un container en la avenida Ferrero Tamayo de San Cristóbal que no permitía el acceso y los estudiantes hacían guardias y recibían la ayuda de la gente con alimentos. Las personas tenían que pasar caminando. Nosotros mismos nos encerramos. Hoy en día yo puedo entender que eso no estuvo bien porque no íbamos a tumbar al gobierno, ni hacer que declinara, porque a nivel nacional no se replicó la protesta. Era muy difícil sacar a Maduro desde Táchira si Caracas no se unió con la misma fuerza", exclamó Ramírez.

"El gobierno sacó los tanques de guerra a las calles de Táchira, y los campamentos fueron bestialmente atacados por la Guardia Nacional, la Policía Nacional Bolivariana, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y colectivos. Asesinado a jóvenes como Jimmy Vargas del movimiento estudiantil por disparos de perdigón, o como Daniel Tinoco, de 24 años que era oriundo de Barquisimeto pero estudiaba en la ULA y recibió un disparo en el pecho", contó Araly Nuñez, dirigente estudiantil y representante de la ONG Justicia, Encuentro y Perdón.

Según Foro Penal, en 2014 fueron asesinadas siete personas en manifestaciones políticas en Táchira y se aplicaron 242 detenciones arbitrarias. Hasta al recién electo alcalde de San Cristóbal, Daniel Ceballos fue privado de su libertad el 19 de marzo de 2014.

Jóvenes como Juan Pablo Giraldo, Lorent Saleh, Gregor Sanabria, José Vicente García y Renzo Prieto los detuvieron. Según indicó la abogada Raquel Sánchez, los imputaron por resistencia a la autoridad, obstrucción de la vía pública, detentación de artefactos explosivo incendiarios, destrucción de patrimonio público y destrucción de propiedad privada.

"Se aplicó tortura, el 15 de febrero de 2014 un caso emblemático ocurrió en La Grita municipio Jáuregui, cuando tres jóvenes circulaban en motos en la Plaza Bolívar y fueron abordados por 15 guardias, quienes los acusaron de haber participado en las protestas políticas de Leopoldo López, los interrogaron, les quemaron sus documentos personales, calentaron destornilladores y se los colocaron en las partes íntimas. El joven Wuaddy Moreno Duque, agricultor, formalizó su denuncia ante Ministerio Público", precisó Sánchez.

"Las protestas de 2014 en Táchira fueron motivadas por la irreverencia de la juventud y lamentablemente la conducción política del momento no supo interpretarlas ni aprovecharlas. Alertábamos en ese momento que entre más días pasará Nicolás Maduro en el país, seríamos menos libres y más pobres. Lamentablemente en ese momento los partidos de oposición no escucharon el clamor de la juventud y el régimen logró mantenerse en el poder dividiendo a los sectores democráticos y generando miedo con violencia y represión", manifestó Gaby Arellano, diputada de la Asamblea Nacional 2015, exiliada en Colombia.

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