Crédito: Angela Peroza

Niños veneran a la Divina Pastora con creatividad 

Ana Uzcátegui | LA PRENSA DE LARA.- Oscar y Diego Alejandro Arena, hermanos gemelos que tienen 11 años de edad, pero desde que tenían cinco esperan con ansias la bajada de la imagen de la Divina Pastora de su nicho, en el santuario Santa Rosa de Lima para copiar los colores de su traje y dibujarla. Este año quisieron hacerla con más detalles, y elaboraron dos pequeñas esculturas con materiales reciclables como muestra de su ferviente fe hacia la patrona de los larenses.

"Yo la empecé a pintar hace mucho tiempo. Cuando mi mamá, Iliana González quedó embarazada le pidió a la virgen que pudiéramos nacer sanos porque el embarazo era de alto riesgo, y yo salí con esa fe", cuenta con ilusión Oscar que duró dos días para hacer la forma de la virgen.

La noche del 5 de enero buscó materiales, como tela y plastilina con la que le dio forma al rostro de la virgen y el niño Jesús y le diseñó sus brazos. Con hilo negro le hizo el cabello y con anime, aluminio y madera diseñó el trono. El vestido fue elaborado con los colores del traje beige y vinotinto, con el que recorrerá las calles de Barquisimeto la milagrosa imagen este año, no dejaron pasar por alto pintar el símbolo de la Sagrada Familia, porque la Arquidiócesis de Barquisimeto ha dicho que se conmemoran los cinco años de la exhortación apostólica del papa Francisco sobre la alegría del amor de la familia.

Por su parte, Diego Alejandro manifiesta que recuerda al detalle la última procesión que fue realizada antes de la pandemia. En enero de 2020 vio cuando la sacaban del Santuario de Santa Rosa cargada en hombros entre la multitud y la imagen se le quedó grabada en la mente.

"Ese día la pinté protegida por el cordón de la fe, y traté de dibujar a la cantidad de personas que se aglomeraban para poder estar cerca de ella", dice con tanta inocencia. Su amor por la religión católica es tal que le pidió al padre Humberto Tirado, párroco de Santa Rosa, poder ayudarlo en la iglesia como monaguillo y en los tiempos libres juega con su hermano a que da la misa. Él hace de sacerdote y su hermano canta y responde los rezos, aunque también dice que quiere ser ingeniero agrónomo.

Entre sus obras dibujadas a lápiz y en papel, tiene además a la Divina Pastora con el vestido rosado que utilizó en su visita 163 a la ciudad de Barquisimeto, en enero de 2019, ese que tenía un mapa de Venezuela en la parte delantera del traje.

"También pinté a Santa Rosa de Lima, soy muy creyente de ella", comentó sonriente Diego Arena, quien es habitante de Santa Rosa pueblo abajo.

"Yo le pido a mi virgencita que se acabe la pandemia. La promesa es seguir pintándola hasta que seamos grandes", mencionó Oscar, quien sueña con ser médico para ayudar a los enfermos más necesitados.

"Me siento muy orgullosa de ver a mis nietos con ese amor por la Divina Pastora, detallando a la virgen cada año, a veces no duermen", expresó la abuela de los muchachos, Dilia Paredes, quien afirma que cinco generaciones de su familia han sido devotos de la Pastora de Almas.

"Nos pusimos muy tristes cuando nos enteramos que este año tampoco se iba a hacer la procesión, pero hablamos con el padre Tirado, él nos pidió que entendiéramos, que lo más seguro para todos era guardar las medidas de bioseguridad, y seguir la novena desde nuestro hogar. El consuelo es que la podremos ver cuando la saquen del santuario y se vuelva a encontrar con sus devotos en el recorrido que realizará la virgen en el Pastora Móvil", expresó Arenas.

Su casa está llena de imágenes religiosas, en un altar principal tiene una imagen de la Divina Pastora grande, y también la del beato José Gregorio Hernández.

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