Ojo con la venta de harinas y jabones artesanales

Osman Rojas | LA PRENSA de Lara.- La venta de alimentos en las calles es el principal foco de infecciones para los venezolanos. Según explican diversos especialistas en el estado, la comercialización de alimentos colombianos o artesanales son caldo de cultivo para que enfermedades como la leptospirosis, afección bacteriana que genera fiebre, dolores musculares, se disparen elevando la tasa de mortalidad en el país.

Edinson Arciniega, director ejecutivo de la organización Ciudadanía en Acción, asegura que, desde junio del 2018 a junio del 2019, en el país habían muerto 620 personas intoxicadas con la ingesta de alimentos y bebidas alcohólicas adulteradas o en mal estado. Las cifras representan un aumento del 228% si se toma en cuenta que, para la misma fecha en el 2017, se habían contabilizado 271 muertes por la misma causa.

"Estamos en presencia de una ruptura de la cadena de resguardo de la inocuidad alimentaria en el país, por lo que es indispensable que el Estado venezolano opere a restablecerla, pues aunque la incidencia de intoxicaciones aún sigue generando un porcentaje marginal del total de fallecimientos en el país nos preocupa enormemente el aumento exponencial entre las causas de muerte de los venezolanos", sostuvo el especialista.

Según el informe entregado por la organización, la principal causa de muerte por contaminación está relacionada con el consumo de harinas artesanales, pues las estadísticas indican que son 313 muertes relacionadas con este problema lo que representa casi el 50% de las víctimas. En segundo lugar está el consumo de bebidas alcohólicas adulteradas pues en este apartado se han registrado 190 fallecimientos de los cuales se estima que al menos tres proceden del estado Lara.

Las estadísticas dadas por Ciudadanía en Acción son respaldadas por el gremio médico en Lara que ven con preocupación cómo la venta de productos artesanales o colombianos (ninguno de estos goza de permisos sanitarios) gana terreno en las calles barquisimetanas y es que, mercados como El Manteco o Terepaima están llenos de vendedores que, en bolsas plásticas, ofrecen productos de fabricación casera.

"Sabemos que la situación está difícil, pero la gente no puede atentar contra su salud por ahorrar mil o dos mil bolívares. Vemos con mucha preocupación y tristeza cómo las enfermedades estomacales como las diarreas severas o casos de intoxicación por alguna bacteria se han disparado por el consumo de harinas artesanales. Esto es algo que debe ser vigilado", comentaba el doctor Renzo Romero, gastroenterólogo que asegura que al menos cuatro casos en la semana de intoxicación por ingesta de estos productos llegan a su consultorio.

El especialista explica que el problema procesamiento de estos productos se presenta desde el mismo momento de la elaboración, pues al molerse el maíz en una máquina que no está esterelizada las bacterias pueden empezar a aparecer. El proceso de embolsar este producto es otra de las cosas que se debe estudiar, pues si no se cumplen las medidas de higiene básicas el producto se puede contaminar. "Nosotros convivimos con las bacterias y con los alimentos, es fácil enfermarse. La leptospirosis es una enfermedad que le da principalmente a los animales porque comen de todo y a eso estamos llegando", advierte.

El consumo de harinas artesanales no es lo único que enferma a la población en Lara, pues el pasado 20 de junio los dermatólogos en el estado hicieron un llamado a las autoridades regionales para que le metieran el ojo a la venta de jabones colombianos y caseros en los mercados populares.

Tal y como lo publicó LA PRENSA en su edición del pasado 21 de junio los médicos advirtieron que estos productos pueden causar manchas y piquiñas muy parecidas a la escabiosis.

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