Familiares pernoctan en los hospitales de Lara

Daimar Díaz | LA PRENSA de Lara.- Que familiares de pacientes en los hospitales públicos de Lara duerman en pisos, aceras, pasillos, áreas verdes y se sometan a las inclemencias del clima con tal de estar cerca de las salas de emergencias, maternidades o áreas de hospitalización tiene motivo en la escasez de medicamentos, la falta de insumos médicos y la crisis económica que sufre el país y el sector salud desde hace unos 5 años.

"Todas las noches cuando (lo médicos) nos ven acostándonos repiten lo mismo: que llamarán una sola vez para recibir el tratamiento; y familiar que no responda, no le ponen nada al paciente", expresó Cristina Duarte cuando relata la razón por la cual estaba sentada por novena noche consecutiva frente a la Emergencia del Hospital Central pendiente de su hermano mayor, quien era tratado de una bacteria en la pierna.

La causa de Cristina es la misma que arropa, como las sábanas que usan para dormir en el piso, a todos los que se ven pernoctando en el Hospital Central Antonio María Pineda, Pediátrico Agustín Zubillaga, Luis Gómez López y Seguro Social Pastor Oropeza: el auxilio pronto de familiares hospitalizados, la búsqueda nocturna de medicinas o de un laboratorio donde se puedan realizar los exámenes solicitados por los médicos.

Duarte confesó que ir a dormir a su casa, en El Tocuyo, municipio Morán, es prácticamente dejar morir a su hermano, pues en el hospital central médicos y enfermeras sólo se ocupan de su salud, pero no de la higiene, alimentación y otras atenciones, que sí les da ella y su cuñada.

La señora cargaba con tres bolsos de ropa para cambiarse en un baño del pediátrico. Esas mismas maletas las usa como almohada para dormir además de unas sábanas que lleva. Su alimentación depende del grupo de personas que a diario reparten comida en el hospital, "pero si ellos no vienen, no como", acota con su rostro de cansancio.

Lo que hace Cristina se replica en, al menos, 200 personas que duermen en las cercanías de urgencias del central y este número parece poco cuando llegan los fines de semana. De hecho, la señora Duarte confesó que hay familias enteras que pasan la noche agrupados a la espera de cualquier llamado de los doctores porque la escasez hasta de gasas es inclemente. "A mí me piden los médicos alcohol, inyectadoras...de todo, y por eso es que uno debe estar pendiente".