Septuagenario asesinado en Barquisimeto venía de Colombia

Euseglimar González | LA PRENSA DE LARA.- Como Carlos Aurelio Mendoza Rodríguez, de 76 años, fue identificado el hombre que fue asesinado por unos delincuentes en la carrera 32 con calle 20, cerca del Centro Comercial Arca de Barquisimeto.

Carlos tenía años viviendo en la calle, dormía todas las noches justo donde lo asesinaron. El septuagenario tenía nacionalidad colombiana, pero en Lara no tenía a nadie de sus parientes. 

Se supo que Carlos no mantenía contacto con sus familiares, nunca se casó ni tuvo hijos. El domingo 25 de julio estaba con otro hombre durmiendo en la calle y pasadas las 12:00 de la madrugada llegaron tres tipos hasta la acera que usaba la víctima como cama, en ese momento comenzaron a revisarlo para quitarle sus pertenencias y ambos se despertaron. 

Un testigo contó que el septuagenario se resistió al robo y habría comenzado a discutir con los hombres, justo en ese momento lo agarraron entre los tres y comenzaron a golpearlo con una madera. La mayoría de los golpes fueron en la cabeza. 

Tras la golpiza, el hombre quedó inconsciente, los delincuentes al darse cuenta huyeron de la escena, el compañero de la víctima de inmediato pidió ayuda, pero cuando las personas del hospital se acercaron se dieron cuenta que estaba muerto. 

El cuerpo de Carlos permanece en la morgue del Hospital Central, pues no hay dolientes que retiren el cadáver para darle sepultura. Una fuente interna del área patológica detalló que podría ser llevado a fosa común. 

Sobre los responsables del crimen, personas que hacen vida en los alrededores del Hospital Central de Barquisimeto, presumen que los asesinos hayan sido tres chamos, que desde el sábado estaban rondando el centro asistencial. 

Además, contaron que las cámaras de seguridad de los establecimientos de la zona tuvieron que captar el momento de la brutal golpiza, así como sus rostros. 

Con tristeza

Personas que conocieron a Carlos estaban tristes por su crimen. Algunos no lo creían y hasta fueron a la calle, en donde se la pasaba la víctima, pero se encontraron con la noticia de que sí estaba muerto. 

"Él era una persona muy tranquila, pero no le gustaba la injusticia, quizás esos delincuentes le estaban quitando el dinero que tendría para comer", comentó un conocido de Carlos. 

Durante el día, Carlos se dedicaba a cuidar carros en los alrededores del Arca.

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