El peor candidato

Las elecciones de Noviembre están provocando movimientos interesantes en la dinámica política venezolana, tanto así, que empiezan a asomarse actitudes pragmáticas entre los actores que se han atacado con saña por diversos canales comunicacionales.

En política, es normal que existan desaveniencias y desacuerdos entre los concurrentes, diversidad de criterios e intereses prefiguran actitudes que alejan las posibilidades reales de alcanzar el poder.

Así las cosas y teniendo en cuenta el contexto venezolano es menester entender y hacer entender que deben imponerse criterios de decisión regionales y municipales por encima de las "líneas nacionales". La razón, es muy sencilla: las dichosas líneas, desmovilizaron la mayor parte del liderazgo local y no consiguieron capitalizar los objetivos (particulares) que cada actor ha trazado.

Desde la óptica anterior, el peor candidato es aquel que pretenda imponerse sobre la base de su "única y sacrosanta" razón. No hay que ser muy inteligente para entender que los consensos y mecanismos de negociación local serán más eficientes que el ego y la soberbia para construir los mejores resultados.

El peor candidato será el que no logre entender que su tiempo ya paso, porque para recuperar la confianza del electorado, hace falta mejorar la imagen del Consejo Nacional Electoral, pero también hace falta liderazgo joven comprometido con la necesidad de construir puentes sociales y manejarse con racionalidad y humanismo.

El peor candidato es aquel que condicione las decisiones al pasado, sin entender que en el presente - que no es otra cosa que la puerta del futuro - es mucho mas importante que sus viejas glorias.

En este punto estimado lector, usted entenderá el rol que le toca asumir como ciudadano. Dicho en términos más sencillos, le toca exigir que sus expectativas sean representadas por liderazgos que realmente tengan oportunidad de ganar en las elecciones regionales. 

Puede que este pidiendo algo muy difícil, porque en definitiva las afinidades, solidaridades automáticas y apegos están presentes en la dinámica política venezolana, pero, por primera vez tenemos que ser un poco más pragmáticos y autónomos frente al poder.

Es un momento para descubrir de cara al futuro, dejando de buscar en los escombros del pasado el mal menor para hacer una apuesta que la experiencia vivida nos dice que en el 90% de los casos ha salido mal.

Yo doy fe del tiempo que viene, no del tiempo pasado entre quienes se revuelcan entre las heridas del pasado y el mandato de los muertos.

Escrito por: Doriam González (Politólogo)

Twitter: @doriam_gon

Instagram: doriam_gon

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