Vendedores ambulantes están casi en la quiebra

María Betania Jordán | LA PRENSA DE LARA.- Quienes venden chicha, tizana, fororo, raspados y frutas, entre otros rubros, tienen que recorrer largos tramos para poder vender, pues la clientela ha bajado durante la pandemia, que unido a la falta de efectivo, tiene a estos vendedores al borde de la quiebra.

Hasta dos paquetes de vasos, equivalentes a 200 raspados podía vender al día, el señor Antonio Álvarez hace unos dos atrás, ahora con las restricciones de horario por la pandemia más la falta de efectivo cambiaron los número, y ahora en un día bueno logra vender máximo 10.

Álvarez cuenta que hay días en los que vende solamente cuatro o cinco raspados en Bs. 1.500.000 cada uno, para sumar Bs. 7.500.000 con cuyo monto no le da para llevar comida a su casa y comprar los insumos para preparar sus raspados. Afirma que recorre colas de gasolina, mercados, paradas y donde vea gente para aumentar las ventas. Álvarez contó que se paraba en la salida de una escuela o un liceo y hacía su agosto, pero como las clases presenciales están suspendidas no tiene esa opción para ganar más dinero.

La misma estrategia de andar en las colas de gasolina y en pleno centro lo hacen quienes se dedican a la venta de chicha, pues dicen que quedarse en un solo sitio no es muy rentable y hoy la competencia es alta. Actualmente hasta dan rondas por algunas comunidades en horas de la tarde porque siempre hay quien les provoca un dulce y aprovechan de vender aunque sea cinco chichas para salvar el día.

Los vendedores de tizana también se han visto afectados. Hay quienes tienen su puesto fijo como el caso de Julio Parra, quien se encuentra en las adyacencias del mercado Las Catacumbas. Dijo que antes podía vender dos termos ahora no vende ni la mitad. El precio de una tizana va desde los Bs. 1.000.000 la pequeña hasta Bs. 5.000.000 la más grande, pero la primera opción es la que más suele vender.

Quienes venden jugos de naranja e incluso fororo también les han tocado fuerte que incluso algunos han dejado de trabajar porque no les da la base. Añaden que precios de los ingredientes como azúcar y los vasos están por las nubes, lo que hace que el producto suba de precio y la gente deje de comprarlos.

Los vendedores cuentan que antes la competencia por lo menos en jugos, tizana y fororo era mucha, pero hoy son pocos los que se ven en puntos estratégicos.

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