Agropecuarios en crisis por robos, falta de gasoil e inversión

Ana Uzcátegui | LA PRENSA DE LARA-. Los trabajos en el campo venezolano están intermitentes desde diciembre de 2020. La escasez de gasoil, combustible que mueve al 80% del sistema agroalimentario, ha sido el talón de Aquiles para los productores que siguen sin recibir respuesta del gobierno, a cuyo problema se suman el constante abigeato, la invasión de tierras productivas y la caída de la inversión privada.

El principal problema que atraviesan los agropecuarios es sin duda, la falta de gasoil, sin embargo, Javier Oropeza, representante de la Sociedad Regional de Ganaderos Occidentales (Sorgo), destacó que el robo de ganado y la invasión de terrenos los tiene entre la espada y la pared. Explicó que en el 2020, al menos ocho fincas ubicadas en la carretera Lara Zulia, fueron invadidas por un grupo de hombres que al parecer, militan en el chavismo, quienes justifican la acción bajo el argumento de una toma de tierras ociosas, pero Oropeza aclaró que se trata de fincas ganaderas y lecheras operativas, cuyos animales tuvieron que ser trasladados por los propietarios en aras de protegerlos.

El robo de maquinaria y de sistema eléctrico y de riego es común en las fincas ubicadas en la carretera Panamericana, la cual, según dijo está tomada por la delincuencia. Desde su experiencia, narró que en el 2020 fue víctima del hampa en varias oportunidades. Le robaron un equipo de ordeño valorado en $6 mil, un tablero eléctrico de un sistema de riego que cuesta $5 mil, y ocho cabezas de ganado, algunos de ellos de raza Carora, valoradas en $10 mil.

En caída

En materia de distribución de combustible, Carlos Odoardo Albornoz, presidente del Instituto Venezolano de la Leche y la Carne (Invelecar), dijo que las zonas agrícolas sólo están recibiendo entre el 12 y el 15% del gasoil que necesitan para labrar la tierra, mover las cosechadoras, los tractores, mantener activas las bombas de riego, ordeñadoras y poder transportar los alimentos hasta la industria o comercios.

Rubros como la caña de azúcar, el café y los frijoles que están que plena temporada de cosecha se están viendo afectados por las restricciones de gasoil, más acentuadas en Lara y Zulia, los productores de hortalizas que siembran todo el año registran millonarias pérdidas económicas por no poder trasladar cultivos de tomate, ají, pimentón, cebolla y papas a las ciudades.

Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro, indicó que está paralización del campo está incrementando la emergencia humanitaria compleja en Venezuela, y lamentan que la respuesta del gobierno sea regalar unos 500 mil barriles de gasoil a Cuba al mes, en vez de abastecer a los sectores prioritarios del país en plena pandemia.

La escasez de gasoil se traduce a un incremento de los gastos que termina impactando el precio de los alimentos. Según datos de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agronomos, el país demanda mensualmente un millón de toneladas de alimentos, pero en los anaqueles de supermercados hay menos de 500 mil toneladas. "Hay un abastecimiento aparente porque sólo un tercio de la población tiene la capacidad adquisitiva de compra. Más de 9 millones de personas no está comiendo tres veces al día, están en inseguridad alimentaria por bajo consumo de calorías", resaltó Saúl López presidente del gremio.

Esta pobreza en la que se encuentran los venezolanos se refleja en la estrepitosa caída del consumo de la carne y la leche, Albornoz, reveló que el venezolano pasó de comer 30 kilos de carne de bovino al año, a consumir tan sólo tres kilos, y de ingerir 150 litros de leche per capita a menos de 50 litros al año por habitante. "El Consumo de leche sigue siendo el más bajo de toda la región, incluso más bajo que Cuba", subrayó.

En banca rota

López apuntó que al agro también lo mantienen paralizado las nulas fuentes de financiamiento. En 2013 cuando Nicolás Maduro llegó al poder, la banca nacional entregó más de $100 millones en créditos a productores, este año las proyecciones apuntan que entregarán menos de 25 millones de dólares, si se mantiene la política de alto encaje legal que impone el BCV desde 2019.

"Esto impide que los sectores agrícolas incorporen tecnología, ciencia a sus cultivos para mejorar su productividad. En la actualidad producir una hectárea de maíz cuesta alrededor de 900 dólares, cuando en el 2018 el costo era 450 dólares porque todavía se encontraban insumos en Venezuela que no estaban fijados a precio internacional ni debían ser importados", dijo.

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