Masacre en Torres: "Les arrebataron la vida a niños inocentes"

Euseglimar González | LA PRENSA DE LARA - A Zulay Mavare le arrebataron a su muchacho cuando faltaban pocos días para verlo. Ya tenían planeado el reencuentro para los primeros días de diciembre, el jovencito de 14 años, víctima de la masacre ocurrida en El Empedrado del municipio Torres, retornaría a Barquisimeto, luego de tomarse ocho meses en el campo para cuidar de unos animales que le había regalado su tío.

"Les arrebataron la vida siendo unos niños inocentes. Me mataron a mi hijos y a mis sobrinos", lamenta Zulay, al mismo tiempo que por su rostro recorren las lágrimas.

Zulay dijo que el hombre que los mató estaba cegado por una supuesta venganza y asesinó a personas inocentes, quienes no tenían la culpa de lo que había pasado.

"Hace pocos días había hablado con mi hijo y me dijo "Mami quédate tranquila que en diciembre nos vemos, ya falta poco", recuerda cada palabra Zulay.

La madre del adolescente se enteró de la muerte de su hijo, de su hermana Liliana y de las demás víctimas, el sábado en la noche, cuando estaba regresando de trabajar en Barquisimeto. Como hay poca señal se le dificultaba tener detalles de lo ocurrido.

"Solo me dijeron que llamara para allá porque había ocurrido una tragedia", soltó Zulay, mientras que era consolada por un hombre, en los alrededores de la morgue delHospital Central de Barquisimeto.

El 28 de noviembre, Octaviano Antonio Serrano Vargas (60), propietario de la finca, fue asesinado junto a su hermano, Noval Ramón Serrano Vargas (44); Liliana Rafaela Mavare Colmenárez (44), esposa de Noval, dos niños de 6 y ocho años y el jovencito de 14 años, hijo de Zulay.

La masacre ocurrió el sábado en la mañana, en la finca La Polonia, ubicada en Cerro Alto del sector El Empedrado de Torres, caserío que limita con el estado Trujillo. Ese día Jesús Concepción Arriechi Carrasco, de 26 años, presunto homicida, llegó hasta la vivienda y sorprendió a la familia, primero le disparó a Noval en la intercostal izquierda con una escopeta y luego con un machete atacó a Octavino, a quien le cortó el brazo, presentando una herida profunda, y luego lo macheteó en la cabeza.

Presumen que en medio del ataque, Liliana trató de defender a los hermanos Serrano Vargas, y fue cuando presuntamente, el hombre la macheteó en la cara y luego le cortó por completo el brazo izquierdo. El tipo, quien quiso tomar venganza se fue en contra de los más inocentes, los niños de 8 y 6 años, quienes recibieron heridas profundas, mientras que el adolescente de 14 años, recibió machetazos en el hombro y su mano izquierda fue mutilada.

Sobre la venganza que habría tomado Arriechi, allegados a la familia contaron que se trató de una siembra de caraotas, que al parecer Octavino, tenía en sociedad con el presunto homicida y al parecer, este se habría quedado con las ganancias y por eso el propietario de la finca decidió despedirlo y meses después el tipo regresó y los masacró.

Vendían tostones

Noval y Liliana, eran casados y tuvieron tres hijos, uno de ocho, uno de seis, ambos asesinados y uno de doce años (sobreviviente a la masacre). Se dedicaron por muchos años a vender tostones en Barquisimeto, pero cuando el gobierno decretó cuarentena por la pandemia del Covid-19, decidieron irse hasta El Empedrado, a la finca de Octavino para trabajar.

Un allegado a la familia contó que el 6 de diciembre la pareja de casados tenía previsto viajar a Barquisimeto, donde vivían, para visitar a los hermanos de Liliana y salir a votar.

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