Lara es el quinto estado con más protestas sociales

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CaritasPrensa

Ya nosotros estamos cansados de no tener servicios públicos, por eso la gente protesta

Andrés Suárez

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En San Jacinto tenemos cinco meses sin gas, y además se va el agua y la luz. Hay muchas carencias.

Maribel Leal

Consultado

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Estamos sin gas, por eso es que la gente en las comunidades sale a las calles a protestar

Héctor Rivas

Consultado

CaritasPrensa

En Tierra negra no tenemos ningún servicio y eso nos afecta a todos en la comunidad

Francisco Vargas

Consultado

CaritasPrensa

Para poder conseguir una bombona de gas es con dólares y bastante costosa, de resto no

Marbella Camacar

Consultada

CaritasPrensa

Todos los días es la misma situación de los servicios. Todos estamos molestos de vivir sin nada.

Carlos Peraza

Consultado

Guiomar López | LA PRENSA DE LARA.- La explosión social se ha volcado a la calle, y desde agosto hasta el 21 de octubre van más de 2.400 cierres de vías y pancartazos. Son protestas diarias en todo el territorio nacional y Lara se ubica en el quinto lugar, como uno de los estados más activos en la pelea por las mejoras de servicios públicos. Un colapso que alteró los ánimos de conductores exigiendo gasolina, así como la lucha de reivindicaciones laborales y que se acentúa desde agosto del presente año.

No pudo la pandemia por COVID-19 ni la fuerza de los cuerpos de seguridad. El pueblo se encuentra en la calle, negado a resignarse a la precariedad. Es tan fuerte el valor, que han manifestado hasta en las noches. Un pesar que ha sido reflejado por el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social con estadísticas de 25 protestas diarias en agosto, para totalizar 748. Septiembre superó la data del año con mil 193 y arrojando unas 39 por día. En lo que va de octubre, la cifra se eleva a más de 470 concentraciones para llamar la atención del gobierno.

El escaño más alto de ese septiembre sacudido por protestas viene encabezado en el oriente, por Anzoátegui con 112 actividades de calle, Sucre reporta 107, Nueva Esparta 102, Bolívar 94 y el quinto lugar es compartido por Lara y Zulia con 79 manifestaciones. Un repunte de presencia diaria de los larenses, cansados por los cortes intermitentes y prolongados de electricidad, deficiencia en el suministro de agua, casi inexistente distribución del gas y fallas en telefonía e internet. Los pacientes oncológicos también se han llenado de coraje para pedir apoyo, así como el personal educacional o de salud con su larga lista de exigencias de derechos. También figura el ánimo acalorado de conductores a más de 2 semanas de cola para poder surtir gasolina y prácticamente esperar la providencia divina de un amañado azar. Apenas una pizca de ese coctel agridulce que viven todos los venezolanos.

Sin miedo

"Los larenses han sido muy activos desde 2017, aun haciendo frente al uso desproporcionado de la fuerza de los funcionarios de seguridad", recuerda el sociólogo Nelson Fréitez. Esto lo explica al tener claro la conciencia de derecho y teniendo a la protesta, como la única manera de hacerse sentir, pese a estar expuesto a la represión.

Es el reflejo de esas necesidades tan perentorias, que inducen al reclamo en la calle y sin miedo. "Toda una explosión social de un pueblo obstinado, con rabia e indignación por tanta ineficiencia del gobierno", detalla el experto de esta conducta que acumula los sinsabores de una calidad de vida -cada vez- más deteriorada y sin alternativas que vislumbren los correctivos en poco tiempo.

Tal coraje es la negación a acostumbrarse a una cotidianidad del caos, con el nerviosismo por el tijerazo eléctrico, no contar con agua y estar condenado a cocinar a leña. Tres punzadas que sufre el venezolano, además de la sobrevivencia extrema a diario.

Negados a vivir entre la miseria

La fuerza de voluntad es más firme que las dificultades para movilizarse y la propia pandemia. Así es el guáramo que describe el diputado Daniel Antequera, ante la ciudadanía sin amparo del Estado. "No es sólo Barquisimeto y Cabudare, sino hasta las zonas rurales que elevan su descontento por tanta injusticia", denuncia del venezolano que no se acostumbra a la miseria.

Aplaude que la gente no está de brazos cruzados y hace frente a la violación de sus derechos, cuando ni siquiera se le garantiza la calidad de los servicios públicos. Una lista interminable continuada por el desgaste en la "cacería" por surtir gasolina, la eterna solicitud de gremios de salud y educacional, entre otros.

Reconoce esa valentía de quienes se reponen al cansancio o temor para luchar por sus derechos constitucionales. Una manera de empañar ese espejismo de "normalidad" relativa que se proclama desde las instancias gubernamentales, pero ignorando la verdadera situación sufrida desde cualquier estrato social

Bien justificados

La Conferencia Episcopal Venezolana recientemente exhortó al respeto del derecho a la protesta y recordó que la Iglesia católica acompaña las necesidades del pueblo. Un respaldo ajustado a la realidad de carencias y desesperación por conseguir soluciones.

Los venezolanos también están amparados por el artículo 68 de la Constitución Nacional, que recuerda el poder manifestar pacíficamente. No se explican cómo puedan acusarlos de alteración de orden público, abandono de trabajo e incitación al odio. Denuncia Alberto Domínguez del sindicato del Hospital Pastor Oropeza, por trabajadores de la salud con miedo a un expediente administrativo por salir con sus pancartas a la calle. 

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