Rocío San Miguel afirma que represión aumentó contra la FANB

Ana Uzcátegui | LA PRENSA DE LARA - "Desde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, cualquier liderazgo de la Fuerza Armada que asome la posibilidad de movilizarse en torno a rescatar las tradiciones por el respeto al pueblo, a la Constitución, y a la democracia, inmediatamente es anulado. Por lo cual esos líderes militares se van a cuidar de resurgir". Así lo expresó la presidenta de la Asociación Civil Control Ciudadano, Rocío San Miguel.

La abogada defensora de Derechos Humanos destacó que durante los 21 años de Revolución Bolivariana, ha sido Nicolás Maduro el presidente responsable del mayor número de militares presos políticos. "Luego del 11 de abril de 2002, no hubo privados de libertad en el mundo militar. La ruta que siguió Hugo Chávez fue la de apartar a esos funcionarios de la FANB, los dio de baja. Sí hay algunos casos a lo largo de su gobierno, como el del general en jefe del Ejército nacional Raúl Baduel y otros emblemáticos, pero el fenómeno se extendió después de Maduro, que se convirtió en un patrón sistemático generalizado", explicó.

Para San Miguel el hecho que vaya en aumento el número de militares detenidos evidencia el descontento que hay dentro de la FANB. "La ecuación es simple: los militares sostienen en el poder a Maduro y tiene que establecerse un mecanismo ejemplarizante de sanción y de represión para todo aquel que ose socavar ese pilar", apuntó.

Por esa razón el aparato militar es estrechamente vigilado, perseguido y acusado. "Ese aparato tiene 18 años perfeccionándose con métodos muy sofisticados, que le han permitido ejercer un control sobre lo que se piensa en círculos militares, sobre lo que la revolución intuye es un amenaza del poder, y sobre todo para articular sanciones que yo catalogo de atrocidades", manifestó.

Afirma que la persecución es en todos los niveles, hay un general en jefe detenido desde 2009, Raúl Baduel, exministro de Defensa, también un mayor general del Ejército, exministro de Interior, Miguel Rodríguez Torres. Hay presos coroneles, tenientes coroneles, mayores, capitanes, primeros tenientes, pero también hay un número elevado de sargentos, cadetes, soldados que están encarcelados en celdas de comandos de la FANB, que no son visibilizados por los medios de comunicación, ni forman parte de los registros de las ONG dedicadas a la defensa militar, porque sus familiares tienen temor de hacerlo público, y por esa razón manejan los casos con hermetismo.

Asegura que la muerte del capitán de corbeta, Rafael Acosta Arévalo el 22 de junio de 2019, torturado por funcionarios de la Dgcim mientras estaba en custodia, fue un mensaje directo a los militares. "No hay punto de partida tan doloroso como el de Acosta Arévalo, para mí es inconcebible pensar cómo sus pares pudieron cometer las atrocidades que se cometieron contra él", refirió.

En el informe de la Misión Independiente de Determinación de Hechos de la ONU, sobre los crímenes de lesa humanidad registrados en Venezuela, presentado el 16 de septiembre, se detalla que el capitán Acosta Arévalo, tenía el tabique nasal roto, abrasiones en el hombro, los codos y las rodillas, y moretones en varias partes del cuerpo, incluyendo el muslo, los glúteos y la espalda. También mostraba una fractura en un pie y signos de quemaduras en su pie y muñeca. Su autopsia arrojó que la causa de su muerte fue un edema cerebral grave por insuficiencia respiratoria aguda.

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