Crédito: Antony Guédez

Falta de gas también afecta en la emergencia sanitaria

Jordán / Rojas | LA PRENSA DE LARA.- La falta de gas también es un dolor de cabeza para los larenses. Hay comunidades que no reciben la distribución de los cilindros desde hace meses y les toca ingeniárselas con cocinas eléctricas o con fogón para no morir de hambre.

Las personas se quejan porque a pesar que tienen en mano sus comprobantes de pago, el gas sigue brillando por su ausencia. Los que resuelven con las cocinas eléctricas tienen un doble problema, pues al irse la energía eléctrica se quedan sin poder cocinar y a veces no tienen ni siquiera algo listo para el almuerzo.

"Yo tengo 69 años y tengo que buscar leña a pesar que eso está prohibido y yo tampoco estoy para esos trotes", dijo Dulce Reina.

Las personas relatan que desde el otro año están asistiendo a Gas Lara para que les lleven la bombona, pero aún siguen sin respuesta y sin una solución.

Cuando el camión del gas logra pasar por la comunidad "lo distribuyen sólo a las personas que son afectas al gobierno y eso no debe ser así porque todos tenemos las mismas necesidades", dijo María Meléndez. Los que más se quejan son quienes se quedan sin energía eléctrica y por vivir en urbanizaciones o edificios no pueden prender un fogón para poder solventar, aunque sea unas arepas.

Van a LA PRENSA

A pedir auxilio llegaron los vecinos del conjunto residencial Simón Bolívar que se ubica detrás de Makro hasta la sede de LA PRENSA, luego de ir hasta la planta de llenado Pdvsa Gas comunal y no recibir respuestas positivas ante su petición para que les surtan de gas doméstico.

Un mes y quince días tienen los habitantes de este conjunto preparando la comida en cocina eléctrica, ya que el hacer fogones a leña no es factible para ellos por la cercanía a las bombonas vacías que se encuentran en los edificios.

"Ni fogón podemos hacer porque dicen que una bombona es más peligrosa vacía que llena, es por eso que nos da temor prender un fogón y que ocurra una tragedia", dijo María Pinto, quien es una de las más afectadas porque tiene una hija discapacitada.

Pinto destacó que en el conjunto viven muchos ancianos, personas discapacitadas y que reciben tratamiento de diálisis para la diabetes y que se ven afectados al menos unos 62 núcleos familiares.

"En la planta lo que nos dijeron fue que estaban repartiendo los pedidos de enero y febrero, pero eso es mentira porque uno les ofrece dólares o comida y ahí sí vienen rápido", aseguró, recordando que más de una vez han tenido que ofrecer este tipo de recompensas para que les llenen las bombonas.

Pinto también denunció que cuando a veces les surten el gas la alegría les dura poco, pues este sólo les rinde para quince días.

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