Valentina: una estudiante venezolana confinada en Inglaterra

Hildamar Chávez | LA PRENSA de Lara - Era más de mitad de mes cuando muchas naciones decidieron paralizarse y la vida pareció dar una pausa. Lo que no se sabía, es que éstas estaban en plena ebullición dentro de cuatro paredes.       

Con la atención de los medios y las autoridades enfocadas en los hospitales, centros de ayuda y otros países ¿Qué está sucediendo dentro de los hogares? La vida sigue pasando al otro lado de los muros y ahora LA PRENSA ha reunido una serie de historias que se quedaron confinadas durante la pandemia del coronavirus

Levantarse en las mañanas a cumplir con las clases online, realizar los deberes, convivir en el hogar y luego ver series, se ha convertido en la rutina diaria de Valentina una venezolana que estudia inglés, en Blackley, un área suburbana de Manchester, Inglaterra

Valentina, tiene 19 años, es oriunda del estado Lara y hace siete meses, al igual que miles de venezolanos, decidió no solo dejar atrás a su país natal, sino también a su familia y amigos para aprovechar una oportunidad y dar inicio a una nueva etapa de su vida. 

De iniciar sus estudios, conocer a personas y paisajes increíbles, a quedar encerrada entre cuatro paredes, mirar a través de la ventana y salir solo cuando es necesario, es la nueva realidad de Valentina, una larense que dejó su país en busca de mejores oportunidades, crecimiento profesional y desarrollar nuevas habilidades.

Aunque se encuentra en una de las zonas menos afectadas por el brote del COVID-19 en Inglaterra, insiste en cumplir la cuarentena y tomar las medidas necesarias, no solo para no ser contagiada sino también para proteger a los demás. 

"Yo me mantenía informada y sabía que en algún momento iba a llegar, pero en cuanto vi y escuché la preocupación de todas las personas, cómo comenzaron a desaparecer los antibacteriales y demás cosas de los supermercados pensé ¿Qué está pasando? Fue una escena muy escalofriante, lo primero que quise hacer fue regresarme a Venezuela con mi familia".

Para Valentina fue el oleaje de información ?más que todo negativo- en las redes sociales, el detonante de su angustia y desesperación en su primera vez viviendo en un país ajeno. Vive en una casa con una "familia anfitriona" beneficio que obtuvo al ingresar en una academia de idiomas. 

Su temor más que todo estaba basado en la tardía decisión por parte del Gobierno, para decretar la cuarentena nacional mientras el flujo de extranjeros no se detenía en el territorio. Luego de ser anunciada la medida, su primera reacción fue salir a comprar alimentos y desde entonces, no ha salido de su casa. 

Las primeras semanas de confinamiento fueron su punto crítico, los sentimientos de miedo y nostalgia por la ausencia de su familia se convirtieron en sus fieles acompañantes. No obstante, ese vacío lo intenta llenar la familia anfitriona, que ha servido de gran apoyo para ella en medio de su sueño por convertirse en una experta en el manejo del idioma inglés y hacer valer el esfuerzo de sus padres, quienes con su aporte económico han permitido su estadía en Blackley.

"Existe más preocupación porque yo estoy muy lejos, soy la menor. Ha sido muy fuerte, más que todo por mis papas. Ya después decidimos tomar calma, hemos aprendido a sobrellevar las cosas. Ahora solo nos queda pedirle a Dios y esperar que esto pase".

Pero no todo es negativo, Valentina al igual que muchas personas se ha negado a sumergirse en el aburrimiento y ha decidido aprovechar este tiempo al máximo.

Hacer deportes y yoga son las actividades que ha añadido a su nueva rutina diaria. "Ya con el tiempo he aprendido a tomar calma. Acá estoy con lo que llamo mi familia adoptiva y la verdad, me siento muy bien" comenta a través de mensajes de voz. 

Otra cosa fija en su rutina son las videollamadas cada domingo, pues es justo ese día en que puede conversar con toda su familia reunida. Es de esos instantes que anhela para darse ánimos en medio de momentos que parecen ser aterradores.  

Apoyo y conciencia, parte de su aprendizaje 

Valentina asegura que esto no es más que una consecuencia de la poca conciencia que hemos tenido cada uno de nosotros durante los últimos años. "Esto era algo que tenía que pasar, ya todo estaba colapsado. Ahora la tierra está dando un respiro de todos los daños que le hacíamos a diario".

Afirma que en estas circunstancias, la unión es fundamental. "La enfermedad no juzga por edad, sexo, raza o condición social, es una situación donde tienes que cuidarte a ti y a los demás, sin importar el lazo que nos una".

Para ella, se trata de una enseñanza que jamás será olvidada. "No todo el mundo piensa igual pero la mayoría lo ve así y es algo que me alegra mucho, no me esperaba esa reacción. Ha sido una gran enseñanza". 

Hasta el momento de esta publicación, Reino Unido se posiciona como el séptimo país con 289 mil 165 casos positivos de contagios de coronavirus y 44 mil 687 fallecidos, mientras Valentina sigue aferrada a la fe en medio de esas cuatro paredes, donde Inglaterra la ha acogido.  

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