Transportistas temen pasar hambre por restricción de circular

José D. Sequera | LA PRENSA de Lara.- Marcelino Pargas, chofer de la Ruta 19, lleva una semana sin trabajar después que se viera obligado a suspender sus labores debido a la falta de gasolina y de gasoil. Él asegura no saber cómo podrá mantener a su familia.

"Estoy rindiendo la comida y otros productos básicos al máximo porque no tengo dinero. Como no puedo trabajar se podría decir que estoy raspando la olla para comerme hasta el último grano de arroz", comenta el chofer.

La situación de Pargas es la misma que están atravesando el resto de 2 mil 500 transportistas privados de Lara que, ante la imposibilidad de poder trabajar por las restricciones con la gasolina, atraviesan jornadas duras, pues la mayoría vivía del dinero diario que recibían de los pasajeros.

Para Geovanny Peroza, secretario general del Sindicato Automotor, la situación del sector "ahora sí se puso negra", pues los trabajadores del volante no tenían otra entrada de dinero, a parte del efectivo de los pasajes.

"Estamos desesperados, porque la mayoría vivimos del diario, así como los buhoneros. Nuestra situación es crítica", dijo. Directivos de líneas de transporte afirmaron que en promedio un chofer de ruta en Barquisimeto producía diariamente 1 millón de bolívares, dinero que ahora dejan de recibir y que puede servir para surtirse de comida e insumos básicos para el hogar en medio de la cuarentena nacional decretada por la expansión del coronavirus.

Sobre la cuarentena, Víctor Pérez, directivo de la ruta 3, afirma que son muchas las personas que necesitan del transporte público para poder salir de sus comunidades e ir a comprar alimentos en los supermercados y ferias de Barquisimeto. A pesar de esta situación el Gobierno nacional y regional ha prohibido la circulación de transporte privado situación que obliga a las personas a caminar para movilizarse.

"Transbarca, que es el único autorizado para llevar y traer gente, sólo monta a funcionarios públicos y pacientes crónicos, además que sólo pasa por avenidas principales.Se necesita el transporte privado para que la gente salga de los barrios lejanos, porque se ve mucha gente caminando largos trayectos con bolsas de comida", puntualiza.

Lo que más indigna a los conductores es la postura silente adoptada por el Gobierno regional. En las bombas de gasolina los conductores no son recibidos por los funcionarios lo que deja al sector atado de manos.

"Nosotros no somos una potencia económica para decir que vamos a pararnos una semana y que eso no nos va a afectar. Hay transportistas que ya no encuentran qué comer porque no están generando nada", puntualizaban los consultados.

Sin respuesta Hace una semana representantes del Gobierno nacional se reunieron con transportistas privados a nivel nacional para estudiar un paquete de ayuda económica que les permitiría a los choferes poder pasar la cuarentena sin mayores sobresaltos. 

En esa reunión se dijo que a los dueños de unidades les depositarían Bs. 4 millones mensuales mientras que avances y conductores cobrarían 3 y 2 millones respectivamente. 

A la promesa de un sueldo seguro se le sumaba la entrega de cajas CLAP de forma regular y atención médica de ser necesario; sin embargo, ninguna de esas promesas se ha cumplido.

Geovanny Peroza, sindicalista, comenta que todavía ningún  conductor en Lara ha recibido la ayuda prometida por el Gobierno y señala que hay choferes que buscan de forma desesperada conseguir recursos para poder comer.

"Vivimos del día a día. Nos prometieron ayudas que no llegan y eso es algo que debemos denunciar", decía.

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