Autoridades castigan a quienes aplaudieron a Hernández Da Costa

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LA PRENSA de Lara | Agencias.- La audiencia del pasado miércoles, donde la intervención del general de brigada de la Guardia Nacional Héctor Hernández Da Costa causó los aplausos de los asistentes, la ira de la juez Hennit Carolina López y la suspensión del juicio hasta el 5 de febrero, trajo consecuencias.Los detenidos fueron castigados y así lo denunciaron en el tribunal.

Con la presencia de funcionarios de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), la revisión de los asistentes fue más profunda, esto hasta el punto de impedir el ingreso de celulares, relojes y cualquier objeto que le resultara "sospechosa".

En esta oportunidad se implementó un modo diferente. Los detenidos, por el caso de los drones, como se conoce al intento de magnicidio de Nicolás Maduro el 4 de agosto de 2018, fueron exhibidos en el pasillo del tribunal, con cinturones negros, a los cuales tenían apresadas sus manos con correas y sus caras aprisionadas contra la pared.

La secretaria del tribunal les fue indicando a los abogados dónde sentarse porque no se les permitió hacerlo libremente. Afuera los detenidos esperaron, maniatados; los revisaron y les ordenaron entrar a la sala, con la indicación de dónde debía sentarse cada uno de ellos.

La farsa

Ese supuestamente es un juicio público y por lo tanto el ingreso debía ser permitido, incluso a los familiares, pero la orden de la juez fue no permitir la entrada de ninguna persona, a excepto de los imputados y sus defensores.

El abogado del diputado Juan Requesens, el doctor Joel García pidió la palabra, pero la juez se negaba a dársela. Él insistió en "un punto de orden" y Hennit Carolina López por fin le permitió hacerlo y él denunció que no se estaba cumpliendo con el principio de publicidad, que es lo que permite la entrada al público. Denunció la requisa a la que fueron sometidos los abogados, lo que fue corroborado por los otros defensores.

La explicación de la juez es que ella se vio obligada a tomar medidas extremas, "por el grado de violencia ocurrido en la anterior audiencia" y para asombro de todos dijo que había dispositivos que se podían colocar en lentes y relojes. Ella ve alto grado de violencia en el discurso del general y los aplausos de los imputados. Prohibió los relojes. Ahora falta que deje cegatos a quienes usan lentes.