Devotos pidieron por el país a la Virgen de Altagracia

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Ana Uzcátegui | LA PRENSA de Lara.- Ataviada de flores que formaban la bandera de Venezuela y el mapa del país, los quiboreños y cientos de feligreses de Nuestra Señora de Altagracia celebraron la procesión número 138 de la milagrosa imagen. Desde la iglesia de Guadalupe en La Ermita, hasta el templo matriz a lo largo de un kilómetro de recorrido por la avenida Pedro León Torres, los devotos agradecieron a la virgen los favores concedidos y rogaron por el retorno de los buenos tiempos, y por el regreso de los venezolanos que están regados por el mundo impulsados por la diáspora.

"Escojamos el camino de la bendición y no el de la maldición por el que han optado quienes son responsables de todo lo malo que ahora sucede en Venezuela". Fue el exhorto que hizo durante la eucaristía central monseñor Víctor Hugo Basabe, administrador apostólico de la Arquidiócesis de Barquisimeto.

En su sermón, recordó que el país, desde hace unos años, se encuentra sumido en la pobreza, y su población está pagando las consecuencias de una política de estado que persigue y castiga a los disidentes.

"En esta hora difícil que vive Venezuela, seamos fuente de consuelo para quienes están tristes; para quienes están solos; en desamparo; para quienes están en la enfermedad; para quienes están presos por pensar diferente de quienes detentan el poder; para quienes son perseguidos por acusar la verdad; para quienes son víctimas de las injusticias que en nuestro pueblo se cometen a diario", enfatizó el también obispo de Yaracuy ante la presencia del clero, feligreses y del alcalde oficialista de Jiménez, Orlando Miranda que presenciaba la misa.

Varios tamunangueros y mariachis acompañaron al milagroso lienzo al igual que los devotos que pagaron promesas y que muchos iban descalzos y vestidos con una túnica de Nazareno para agradecer los milagros, como lo hizo Rosa Torres, comerciante quien tiene 18 años caminando la procesión. "Me concedió un milagro de curarme de cálculos en los riñones, me vi muy grave", dijo la mujer que cargaba una cruz y una corona de espinas como parte de la promesa ofrecida.