Pagar en dólares agiliza el servicio de agua potable

Luis E. Marchán | LA PRENSA de Lara - Una vez más el billete del dólar desplaza al bolívar en un trámite corriente. Y es que el servicio de distribución de agua potable a través de cisternas es mucho más efectivo y puntual si se paga con el billete verde pues la devaluación de la moneda venezolana no cautiva a cisterneros. 

Esta nueva modalidad de pago se ha vuelto común en las comunidades y conjuntos residenciales donde el agua potable no llega por tuberías y cuyos habitantes hacen sacrificios para poder gozar del vital líquido en sus hogares. 

Una vecina de un edificio ubicado al este de Barquisimeto narró que el agua por tubería fue interrumpido y tras agotarse la reserva de los tanques solicitaron el servicio de un cisternero. Cinco días habían pasado y la distribución no llegaba, el chofer sólo presentaban excusas, hasta que le propuso pagarle 20 dólares en efectivo y dos horas más tarde escuchó un sonido glorioso en la puerta del edificio: Era la corneta del camión cisterna que había llegado con el agua.  

La misma modalidad es aplicada por empresas ubicadas en las zonas industriales, que cancelan 20 dólares por flete para llenar sus tanques de 100 mil y 200 mil litros. En los centros comerciales, cuyos tanques son mucho más grandes, la tarifa puede llegar a 40 dólares.

Se las ingenian

Conseguir dólares en efectivo es más cuesta arriba para residentes del norte y oeste de Barquisimeto, cuyas comunidades presentan un crítico servicio por tubería desde hace años. 

Pero en una Venezuela en crisis, los venezolanos han aprendido a reinventarse y para gozar del servicio utilizan otros métodos de pago que enamoran al cisternero, y el cual, increíblemente, no está relacionado con el pago en bolívares. 

Edgar Terán, quien habita en el sector Cerritos Blancos, al oeste de la ciudad, explica que tanto él como sus vecinos han optado por ofrecer un kilo de caraotas, pasta o arroz a cambio del llenado de una pipa. 

"Se nos hace muy difícil pagar en dólares. A veces los cisterneros piden bolívares en efectivo y en billetes de alta denominación, pero conseguir esos billetes también es complicado. Por eso hacemos cambalache de agua por comida", dijo Pérez. 

Cisterneros del llenadero Jacinto Lara y El Carabalí explican que con frecuencia están aumentando el precio del servicio pues los montos en bolívares se devalúan y no cubren los gastos operativos de las unidades. Sin embargo, los montos son rechazados por los usuarios pues aseguran que con el salario mínimo no pueden pagarlo.

Por ejemplo, un vecino que vive en la parroquia Cují-Tamaca debe cancelar hasta 40 mil bolívares por llenar una pipa que cuidando cada gota como si se tratase de un lingote de oro, les dura máximo tres días. 

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