El ajedrez: Terapia de superación personal

Lorena Rojas | LA PRENSA de Lara.- Luis Alejandro Medina actual campeón nacional de ajedrez, nos abre las puertas de su hogar para contarnos como ha sido ejemplo de superación.

La concentración y disciplina han sido sus mejores aliadas. Luis Fernando Medina ha sabido superar los obstáculos con su inteligencia y se ha galardonado como campeón en varias competencias de ajedrez con tan solo 13 años de edad. 

Su madre Jennifer Turbay y padrastro Ringo desde su sencillez y dulzura en su hogar en Sanare cuentan cómo han creído y luchado en las habilidades de Luis Fernando para ser uno de los mejores en el deporte que práctica. 

Jennifer después de haber tenido a sus dos hijos mayores, se entera que nuevamente volvería a ser madre, pero esta vez sería de un par de morochitos y aunque las predicciones del doctor sobre el embarazo no eran las mejores cuidó su embarazo para que los bebés se mantuviesen sanos aún teniendo una infección. 

A las 32 semanas cuando iba en camino al control comienza a sentir la barriga un poco tensa y a tener dolor "sabía que tenía contracciones, llame al doctor y me dijo que tenían que hacerme la cesaría", dice. 

El parto adelantado hace que los bebés nazcan sietemesinos, María Fernanda nace totalmente sana y con un peso de 3kg mientras que su hermano Luis Fernando sufre de una hipoxia neonatal cerebral por falta de oxigeno y con un peso de 1k 200gr. 

Aunque los dos estuvieron en incubadora por ser un parto adelantado Jennifer comenta que los cuidados para los recién nacidos fueron diferentes, tanto así que a Luis Fernando lo dejaron en observación mientras que su hermana y madre fueron dadas de alta. 

"Cuando me llaman para dar de alta a Luis tenía miedo que al quitarle los aparatos él muriera", expresa. Ya con los dos bebes en casa comienza un nuevo proceso, Luis era tan pequeño que cabía en las palmas de las dos manos y lo alimentaban a través de un pequeño algodón. 

"Mi abuela fue partera por muchos años, ella me dijo que me quedará tranquila, que si Luis no se había ido en ese momento. Ya no lo haría", relata que su abuela creía en la medicina natural por lo que le colocaban fomento ?tortilla de huevo- en el estomago del bebé con un trapo negro y lo bañaban en agua de pichón para que agarrara fuerza, "eso era en lo que creía la abuela". 

Luis Fernando estuvo en control con diversos especialistas por el daño que había tenido y por sus constantes convulsiones, neurólogos, cardiólogos, psiquiatras, foneatras y otorrino son algunos de los doctores que velaron por su salud además de un sinfín de exámenes y medicamentos como fenobarbital, balpron 

La primera tomografía que le practicaron confirmo el daño que había sufrido durante su nacimiento y aunque camino al año, no era mucha la mejoría que tenía sufría de 2 a 3 convulsiones diarias. 

"No quería flaquear", asegura Jennifer quien comenta que María Fernanda siempre ha sido una ayuda idónea para su hermano. A los 2 años comenzaron las crisis más fuertes, Luis no acataba órdenes, no medía riesgos y aunque no tenía bacterias su saliva no tenía un olor normal. 

"Los doctores me decían que el daño ya estaba ahí y que no se podía remediar, que las crisis a medida de que fuese creciendo iban a ser peores pero que esto era normal", destaca. Luis Fernando llegó a usar camisas de fuerza porque cuando despertaba podía tener una crisis y golpearse hasta el punto de llegar a lastimarse. 

Cuando Luis Fernando inicia el pre escolar, comienza el caos porque debía estar en una escuela donde recibiera atención especial pero Jennifer se negaba a que su hijo tuviese una experiencia normal, es por ello que llegaron a un acuerdo de que 3 días estaría en la escuela de educación inicial y los otros 2 en la escuela donde estudiaba su hermana. 

"Me llamaban porque Luis se montaba en los arboles, le pegaba a los otros niños y partía los lápices. Los doctores me decía que le diera tiempo porque estaba en un proceso de adaptación" asegura que el niño en este tiempo que estuvo en estas dos escuelas no aprendió nada no tuvo un boletín de primer grado. 

Entre el caos en el que se encontraba Jennifer de que una doctora le dijera que Luis tenía un cuadro esquizofrénico y desesperada por que su pequeño tuviese alguna mejoría le recomendaron que fuese a un doctor de medica homeopática ?medicina alternativa- el cual atendía en Bobare. 

"El doctor me dijo, llegaste al lugar indicado. No te culpes por no haber llegado antes él va a mejorar. El momento es ahora" dice, siendo este el único especialista que le dio una esperanza. Así comienza el tratamiento y cada dos meses era llevado a consulta "vi como iba mejorando, no estaba tan inperactivo. El tratamiento era rigoroso, no se me podían olvidar las goticas" expresa Jennifer. 

Recuerda como en la primera consulta el doctor le pincho el rostro y Luis no sintió, pero a los 6 meses cuando lo volvío a revisar sintió los pinchazos, su rostro ya había despertado "no sabía que tenía el rostro dormido, ya Luis convulsionaba menos" dice. 

Cuando comienza un nuevo año escolar en el colegio no lo querían, pese a que Luis ya tenía mejoras en su comportamiento. Él estudiaba con su hermana la cual fue ascendida a tercer grado por ser una alumna destacada. 

"En casa hablábamos mucho con él" comenta, que se entretenía con los juegos de lógica pero a la vez cuando ya sabía hacerlos se aburría, es por ello que el ajedrez lo atrapa, juego que conoce gracias a una profesora. 

Viendo su interés por el ajedrez buscaron a un viejo amigo que lo instruyera y enseñara un poco sobre cómo se jugaba, profesor que viendo la rapidez con que aprendía les dijo a sus padres que debían buscar una persona que fuese a su ritmo. 

Al final el año escolar de segundo grado, a Luis le da su peor crisis "me llamaron del colegio, que necesitaban hablar conmigo" dice, la directora le había dicho al niño que era un "loco" palabra que lo marco y que hizo enfurecer a Jennifer diciéndole a las maestras que no estaban capacitadas. 

Luis Fernando fue cambiado a una escuela en Sanare donde fue aceptado he incluido en los torneos de desarrollo, en esa escuela comienza a escribir y a integrarse "esa escuela fue una bendición".