Crédito: Ángela Peroza

Arte y devoción: Esculturas de la Divina Pastora

Guiomar López | LA PRENSA de Lara.- Más de 20 años tiene Oscar Arenas dedicado a esculpir a la Divina Pastora en Santa Rosa. Transforma la madera, arcilla y laja desde diminutas figuras a grandes imágenes.

La calle que divide al registro de Santa Rosa del mirador, es el punto de encuentro del señor Oscar Arenas. En un modesto kiosko trabaja la escultura y exhibe algunas de sus piezas, especialmente a la Divina Pastora. Se aprecia tallada en laja, madera y las miniaturas, que no llegan a 2 centímetros, en arcilla. Es un personaje referencial que desde hace más de 20 años se inspira en esta sagrada imagen.

La nobleza de la madera le ha permitido llevarla a escala real en caoba o cedro. Siendo la más grande a 1.5 metros, un resultado de casi 2 meses de dedicación. "A ese tamaño puedo precisar más detalles del rostro y eso me encanta en cedro", admite de su búsqueda de la perfección que también aplica a los delicados rasgos faciales del niño y el relieve del sobresaliente báculo.

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Ese kiosko no solo es dedicado a la venta, sino que le sirve de taller, al ganar tiempo con la elaboración de nuevas piezas. Tiene un grueso trozo de madera que utiliza como martillo para evitar dañar la piedra, clavos, destornilladores, hojillas, gubias, entre otros implementos que le permitan fijar su concepto creativo. Toma lápiz y empieza a definir un tronco o una laja, que interviene al puntear con el destornillador para resaltar los prominentes rasgos al relieve.

Su imaginación vuela a mayor espacio, siempre con la virgen a cuerpo completo y su par de ovejas. También puede pasearse en una composición que incluye el templo y arco de Santa Rosa, pero sin perder el sitial especial para la madre de Dios. Una agilidad de este artesano de 74 años, fiel devoto de la patrona larense y que se esmera por llevarla lo más real posible.

 "Para mí es un placer entallarla a cualquier tamaño, por su grandiosidad", resalta de su satisfacción al inspirarse en ella, delicada desde aquella diminuta en arcilla hasta las imponentes en madera, azabache o cualquier tipo de madera. Siempre y cuando tenga esa base disponible, Arenas está manos a la obra. Se le facilita aún más con los encargos y al asegurarle dicho suministro. 

Es tan exacto, que da una lectura inicial de las proporciones de la imagen y la posibilidad de incluir varios elementos que identifican este divino peregrinar. Todo lo maneja en ese rinconcito del arte con la anfitriona mariana. Su vitrina exhibe varios moldeados en arcilla que debe introducir en un horno prestado. Aquellas mínimas quedan en obra limpia, al crudo con todos los rasgos, pero sin poder pintarla por el tamaño miniatura. Una opción para llevarla a cualquier lugar y ser la fiel compañera diaria de los feligreses.

Arenas plasma esa exactitud entre las técnicas de un trabajo autodidacta. Se apasiona al jugar con las texturas, formas y volumen desde cualquier base. Su lienzo puede ser una fina o pesada laja, así como un rugoso tronco que transforma en la celestial Divina Pastora. Una imagen que buscan los devotos y encargan para regalar.